A medida
que las mareas o los vientos comienzan a hacerse notar en los
puertos, nuestras labores marineras deberán abandonar
el pañol del “reposo” para hacernos presentes
en cubierta.
En más de una oportunidad creo que todos debemos haber saltado de
la cucheta para comenzar a corregir las amarras debido a que mareas o vientos
arriman nuestra roda en forma preocupante al muelle.
Generalmente se procederá a cobrar las amarras de popa con la pretensión
de alejarnos todo lo posible de ese cemento que amenaza con dejar cicatriz
en nuestra embarcación.
Para no tener que liberar las amarras de las cornamusas existe una técnica,
poco utilizada, que consiste en abozar otro cabo a las mismas para luego,
con éste, poder corregir la longitud final de nuestra amarra.
Esta técnica es poco utilizada, y en rigor a la verdad, el término
abozar también lo es.
Abozar significa colocar una boza. En este caso sería hacer firme
otro cabo sobre el de la amarra. La forma correcta de hacerlo está ilustrada
en la figura N°1.
Una vez realizado el abozado de ambas amarras de popa se procede de la
siguiente manera:
Primero deje filadas las amarras de manera tal que nuestra proa quede a
una distancia prudencial del muelle que nos permita bajar, pero sin golpear
la proa contra el muelle.
Segundo lleve las bozas a los molinetes instalados sobre las brazolas.
Tercero regule el largo de las mismas ya sea para acercarse o alejarse
del muelle sin tener que tocar o liberar las amarras (ver figura N°2
).
Las ventajas de este sistema son varias:
a) no correr el riesgo que al soltar una amarra golpee el muelle al no
poder resistir la tensión a que estaba sujeta.
b) siempre se podrá regular la longitud con la ayuda de los molinetes.
c) la maniobra no exige ningún esfuerzo físico, lo que significa
que cualquier tripulante podrá dar una mano en ésta tarea.
d) en caso de soltarse o cortarse el cabo abozado siempre nos quedarán hecha
firme las amarras con lo cual quedará nuevamente bajo control
nuestra embarcación.
Por lo expuesto recomiendo, como primera medida, aprender
o repasar este nudo de abozar.
Como dato adicional puedo mencionar otros usos del mismo, como
por ejemplo el uso de una codera descripto en la figura
N° 3, o simplemente para poder correr el patín de
escota sin que actúe la tensión de la misma como
lo muestra la figura N°4.
Recuerden el final de esa frase que dice “si lo hago,
lo sé.”
Chau, hasta la próxima
pabloperezfn@yahoo.com.ar |
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