Todo
club o ambiente náutico cuenta con una bandada de buitres,
particularmente atentos a la maniobra de atraque de aquellos que retornan
a su amarra, para despedazarlos en jirones ante la primera falla. No importa
si es velero o crucero.
No es necesario haberse recibido de buitre ya que cualquier paseante se
siente atraído por la maniobra y la soltura con la que esta se realiza.
El más común de los mortales es apto para evaluarla: Que
hábil!!!; ó… que torpe!!!
Aquí le acercamos algunas herramientas para mejorar su estilo y
mantener su dignidad a buen nivel.
El regreso a puerto después de una agradable jornada de navegación
debe ser coronado de igual forma con la maniobra de toma de amarras, para
eso es necesario analizar rápida y cuidadosamente la situación
al hacer el ingreso a puerto evaluando las condiciones predominantes.
Errar grueso puede causar “inquietud” en nuestros pasajeros
invitados; mofa entre nuestros amigos y burla de nuestros enemigos.
Como primera medida reduciremos la marcha hasta el escalón previo
a la pérdida del control direccional. Colocaremos las defensas en
la posición adecuada reservando la más robusta a la mano
para aplicación puntual en caso de ser requerida.
Si traíamos un auxiliar a remolque habrá que izarlo a bordo
previamente, dejarlo colgando de los pescantes o colocarlo acoderado en
un costado no comprometido o llevarlo a proa hasta completar la maniobra
de atraque.
En un crucero de buenas dimensiones es necesario contar con más
de un bichero a bordo, esos extensibles son muy útiles, prácticos
y no ocupan espacio cuando están rebatidos.
Si el lugar elegido es el propio no hay problemas con la longitud de amarra
pero si es ajeno habrá que contar con cabos de amarre para pasarlos
a los puntos de sujeción o para hacer extensiones sobre los ya existentes.
Los puntos del barco a utilizar para hacer firme las amarras son las cornamusas
fijas al casco y especialmente ubicadas en lugares adecuados a tal fin,
no utilice para afirmar una amarra puntos que pueden no estar solidamente
afirmados al casco. Use los portaespías, los cabos trabajarán
mejor y no habrá daño por rozamiento en la borda.
Abarloarse
El aprovechamiento de los espacios hace que los espacios disponibles para
amarra sean utilizados de punta es decir con uno de los extremos apuntando
a tierra. Los cruceros emplean la rutina popa a tierra y de ese modo obtienen
un acceso rápido y directo a la embarcación.
Hay otras situaciones donde un barco aplica toda su banda al muelle y los
restantes deben abarloarse a él. La lógica y la practicidad
indican que la maniobra debe realizarse proa con proa y popa con popa y
buena cantidad de defensas deben colocarse en la banda de contacto. (Ver
figura A en página siguiente).
Para abarloarse a un muelle efectúe una aproximación lenta
con un ángulo de unos 30º con respecto al muelle utilizando
la arrancada seguimos en esa situación y cuando la proa esté a
una manga aplicamos timón para ir a un rumbo paralelo al muelle
al tiempo que damos marcha atrás para matar el exceso de arrancada
y acercar la popa al muelle quedando el barco paralelo a él y detenido.
Es importante tener en cuenta la dirección del viento que tratará de
aconcharnos a al muelle o separarnos lo cual compensaremos acercándonos
más (media manga) antes de aplicar timón con viento de tierra;
o una y media manga o dos, separado del muelle con viento hacia él.
La corriente es otro factor importante a tener en cuenta aplicando
las correcciones pertinentes.
Si viento fuerte y corriente de magnitud accionan permanentemente
en forma opuesta o conjunta o variable será una buena
idea dar un cabo por proa y luego maniobrar para pasar la amarra
de popa y trabajar sobre ella para acercar el barco al muelle.
Atracar de popa
Esta maniobra es un tanto más compleja que atracar de proa pero
tiene sus ventajas.
Será más fácil desembarcar y embarcar, bajar bultos
o equipaje y tenemos la salida libre y asegurada. Abandonar el muelle estando
amarrados proa a él es un tanto más complicado especialmente
con mal tiempo o con alta densidad de tráfico.
Para amarrar de popa tendremos en cuenta las condiciones de viento y corriente
tratando de usar los elementos naturales siempre a favor y nunca en contra,
y el sentido de giro de la hélice (para aquellas embarcaciones provistas
de un solo motor), que marca la tendencia a caer a una banda. (Ver recuadro
aparte).
En la secuencia de ilustraciones 1, 2, 3 y 4 puede verse una correcta maniobra
de atraque de popa con leve brisa entrando por el cuadrante superior izquierdo.
Aproxima correctamente a baja velocidad, se aproa a 45º del curso
de amarra, dejando amplio espacio a estribor; da marcha atrás e
invierte el timón pero es ligeramente abatido por el viento en la
maniobra, por lo que debe corregir en tres aplicando marcha adelante y
todo timón a estribor, para finalmente dar marcha atrás controlando
con timón la dirección de la proa y con motor la velocidad
de acercamiento al muelle.
En la descripción de la maniobra no se utilizó todo el espacio
disponible hasta el margen superior por tratarse de un canal de paso transitado.
Si no hubiera tránsito, la maniobra inicial podría hacerse
hasta ligeramente antes de llegar al rumbo de la amarra para luego aplicar
marcha atrás y entrar en la marina.
Atracar dando un fondeo
En una travesía de crucero es posible llegar a un sitio donde haya
muelle pero no muerto o boya de amarre por lo que se usará del propio
fondeo para fijar la posición de la proa.
Resulta esencial conocer la profundidad en el lugar para saber donde sembrar
el ancla y asegurar que haga cabeza a una distancia de la proa de por lo
menos 3 veces la profundidad en aguas protegidas, 5 veces el sondaje en
lugares más abiertos y entre 7 y 10 si se espera tormenta.
En estas últimas alternativas es conveniente largar un centinela
por el orinque, de entre 10 y 15 kilos para que baje el ángulo de
trabajo del cabo/cadena del ancla y evite enredos con otras embarcaciones
saliendo o aproximando al muelle. (Ver figura B).
Una alternativa saludable es dar un orinque a la cruz del ancla para el
caso de tener que retraerla del reverso por quedar enganchada con algún
objeto sujeto al fondo o con otro fondeo.
Casos especiales
Cuando no exista lugar suficiente para la maniobra frente a la amarra puede
ser necesario recorrer el canal entre marinas en marcha atrás buscando
la posición asignada.
Eso dejará al barco en muy buena condición para abandonar
la amarra.
(Ver figura C).
Detalles que ayudan
Las maniobras que realizamos en nuestra amarra habitual pueden
verse grandemente facilitadas por la aplicación de aditamentos
especiales.
Emplear las defensas en sentido horizontal allí donde
sean más eficientes trabajando así.
Las amarras de proa y popa de cada banda unidas por un cabo
flotante o por un cabo al cual se han acoplado pequeños
flotantes cada unos dos metros.
Analizar la conveniencia de lastrar las guías que partiendo
de boya de identificación o flotador lleva al seno de
la amarra propiamente dicha.