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Mar Egeo
Islas Ciclades


La marina de Mykonos, New Port, es muy pero muy nueva. Tanto que no hay todavía servicios de agua y corriente de tierra. Los que sí están terminados son los baños, que están bastante bien, así que pudimos ducharnos cómodamente en tierra.
En lo que hacía al resto de la logística, teníamos agua suficiente en los tanques como para toda la estadía y el regreso a Paros, y combustible de sobra como para cargar baterías toda vez que lo necesitáramos.  Al súper no teníamos necesidad de ir pues teníamos provisiones de sobra.
Por otra parte la estadía en Mykonos fue muy poco marinera. El Meltemi no paró de soplar y nos pareció que recorrer las playas de la isla con el barco iba a ser más una incomodidad que un placer. Así fue que partimos para una empresa de rent-a-car y nos motorizamos, con lo cual estuvimos muy poco a bordo, casi exclusivamente para desayunar y tomar algo en el cockpit o en la cabina de regreso del restaurante a la noche. Al fin la alternativa terminó siendo buena ya que recorrimos varias de las lindísimas y tan renombradas playas de Mykonos, y también nos metimos con el auto en otros lugares que con el barco nunca hubiéramos llegado, como ser Thisero arriba en la montaña. 
Una mañana, bien tempranito, nos fuimos con Carola al puerto y nos tomamos el barco que va a Delos. No podía dejar de hacerlo. El Meltemi en tierra no se notaba tanto, pero en cuanto salimos del puerto las olas nos empezaron a pasar por arriba. Pero el barco era muy marinero y no tuvimos que sufrir ni mojaduras ni calor ya que el aire acondicionado funcionaba perfecto. Por otra parte la navegación es muy corta, apenas 30’.
No puedo negar que cuando desembarqué en Delos sentí una sensación muy especial. Historia de la Filosofía Antigua fue la primer materia que cursé en mi carrera de Filosofía en la UBA, y tuve una cátedra tan buena, con un nivel intelectual, didáctico y por sobre todas las cosas humano, tan elevados, que hicieron que le tomara un gran amor a ese período histórico y a esa parte del mundo, que no sólo fue la cuna de Occidente sino que nos marcó y nos sigue marcando hasta nuestros días. Porque hoy, a casi 2500 años de la Academia de Platón y del Liceo de Aristóteles, todos y cada uno de nosotros, seamos concientes de ello o no, o somos platónicos o somos aristotélicos. Y cuanto antes tomamos conciencia de en cuál de los hemisferios estamos enrolados y lo asumimos, tanto más simple se nos torna encarar, y a veces hasta resolver, los problemas de nuestra vida, y poner en sintonía nuestros principios metafísicos, con nuestra concepción antropológica y finalmente con nuestra ética.
Así fue que al poner mis pies sobre esa tierra en la que los hombres “no podían ni nacer ni morir”; en la que Leto, hija de Titanes, escondida allí por su amante el dios Zeus, para que su legítima mujer Hera reina de los dioses no lo descubriera y se vengara, allí mismo, bajo la sombra de una palmera diera a luz a sus gemelos Artemisa y Apolo. Y mirando precisamente esa palmera rendí mi silencioso homenaje de agradecimiento a Graciela Marcos y a Claudia Mársico quienes fueran respectivamente titular y jefa de trabajos prácticos de aquella materia, por haberme inculcado con tanta dedicación y cariño el amor por esas cosas.





 

Ya fuera de la mitología, Delos se caracterizó entre otras cosas porque durante la autoridad del estratega Pericles, las polis aliadas a Atenas depositaban allí su tributo para salvaguardar la llamada Liga de Delos, una especie de unificación federal de varias ciudades que les aseguraba una cierta protección en caso de ser amenazadas por ejércitos enemigos. El resto de los días discurrieron pacíficamente entre paseos, playas y restaurantes.

Mykonos ha crecido mucho desde cuando yo estuviera allí hace ya bastante más de treinta años. A su belleza natural, que sigue siendo la misma, se ha sumado un gran desarrollo para los turistas, que ha sabido mantener la línea y el estilo tradicional de la isla.
Pero el cambio más grande se nota cuando cae la noche. La actividad es infernal. Cientos de restaurantes, en general chicos o medianos, todos ellos decorados con muy buen gusto y con cocineros y servicio que compiten fuertemente para ver quien le ofrece lo mejor al cliente.

Después de comer la recorrida por los boliches con música y copas es de rigor y nuevamente la variedad y la cantidad impresionan.
Un detalle que me llamó la atención fue la altísima concentración de gays. Sobre todo durante la noche en los boliches, estaban tomando copas apaciblemente con sus parejas, o compartiendo mesa con otras parejas, escuchando música, mirando las atractivas vidrieras. Es como que la isla constituye un lugar atractivo para ellos para ir de vacaciones, al punto tal que la impresión que nos dio a los cuatro fue que los heterosexuales éramos minoría. De ninguna manera este comentario implica algún tipo de discriminación, sino tan sólo una observación con el mismo valor que cuando uno comenta que fue a un cine y estaba lleno de chicos, o fue a la playa en Palma de Gran Canaria y eran todos alemanes. El otro detalle que noté es que no había travestis.

Así pasaron tranquilos y divertidos nuestros días poco marineros en Mykonos. Mientras tanto el Meltemi no paraba y la zarpada hacia Paros era inminente.

 

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