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La
princesa dorada del sur
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A
ver cómo se las arreglan para superar esto. Imaginémonos
recostados en una bañera caliente, con la esponja en
una mano y un Chivas en la otra, contemplando témpanos
inmensos a metros de la ventana mientras se alejan de una costa
antártica moteada por miles de pingüinos. Desnudos
y seguros en la boca misma de un infierno impoluto.
¡Así es, señoras y señores! Hágase un
hueco en su monótona existencia para darse el gusto de contemplar,
desde las entrañas del crucero “Golden Princess”, la
reverencial belleza del más hostil y brutal ambiente en todo el
mundo.
Nos referimos al viaje de tres semanas y 5.760 millas -que comienza en
Río de Janeiro, recorre las rutas oficiales de la Antártida
y termina en Buenos Aires- a bordo de esta fascinante embarcación,
la más grande de cualquier tipo que haya entrado en aguas antárticas.
Con capacidad para albergar alrededor de 2.600 pasajeros, conservacionistas,
ambientalistas, amantes de la vida silvestre o simples turistas, todos
están invitados a ver el fondo congelado del mundo antes de que
el calentamiento global se lo lleve para siempre.
Sólo 30.000 turistas visitaron la Antártida durante el año
pasado. La razón es que existe una limitada ventana – el verano – para
hacer el recorrido, desde mediados de diciembre hasta fines de marzo. Cuando
el buque aparece por la Antártida, la cantidad de pasajeros más
tripulantes casi iguala a la de toda la población de verano en el
continente (el sexto del mundo en términos de dimensiones). Las
4.000 personas que pasan allí la temporada estival son, casi de
más está decirlo, fundamentalmente científicos e investigadores.
Los pingüinos pueden agradecerle a dos películas (“La
marcha de los pingüinos” y “Happy feet”) el haberse
convertido en las estrellas de los últimos tiempos, y hay cerca
de dos millones de ellos disfrutando de este estatus en la Antártida.
Sobreviven en un ambiente extrañamente brutal, donde aun en verano
sólo el 2% del continente está relativamente libre de hielo.
El clima allí está sencillamente chiflado. Cambia tan rápidamente,
que es posible experimentar las cuatro estaciones en un solo día.
Además de exótica, surrealista y majestuosa, la Antártida
es el lugar más frío, seco y ventoso de la Tierra.
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El “Golden Princess” se
sacó el premio mayor con este viaje, con los pasajes
agotados varios meses antes de la zarpada.
La línea se aseguró la presencia de varios expertos como
conferencistas. Las 750 butacas del teatro del buque, se llenaban rutinariamente
15 minutos antes de cada una de las charlas.
Hay otras cosas de este
buque que lo hacen especial. Hay un refrigerador disponible
en casi todos los camarotes, y las duchas son excelentes. Además,
la elección personal para la cena ofrece varias opciones
de horarios; así se tiene la oportunidad de conocer mucha
gente interesante, cosa que no sucede tan a menudo con las mesas
asignadas en horarios predeterminados (opción que, por
otra parte, también está disponible).
Para el año que viene la línea Princess Cruises
capitalizará su éxito en la Antártida con
el “Star Princess”, un gemelo del Golden, que llevará también
2.600 pasajeros. Hará dos viajes, comenzando el 10 de
enero y el 19 de febrero del 2008. Serán más cortos,
de 16 días de circuito completo con zarpada y arribo en
Buenos Aires, pero manteniendo los cuatro días de crucero
frente a las costas de la Antártida. A estas alturas nadie
duda que las plazas para ambos viajes se agotarán anticipadamente. |
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