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RELOJ,
NO MARQUES
LAS HORAS... Parte 2
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A
mediados del siglo XIX y con el avance vertiginoso de la navegación
comercial, se hizo imprescindible unificar las longitudes y
la hora a nivel mundial.
Dado que hasta ese entonces eran varios los meridianos de
origen utilizados (Amsterdam, Copenhague, Greenwich, Lisboa,
Nápoles, París y Río de Janeiro entre otros)
y se hacía verdaderamente engorroso reducir la longitud
y el horario de un meridiano a otro, se propuso durante la Conferencia
Geodésica celebrada en Roma en 1833 adoptar como primer
meridiano al de Greenwich. Luego de algunas oposiciones, que
sugerían fijar el de Jerusalén o el de la Gran
Pirámide de Keops, un año más tarde se
adoptó en forma unánime que el meridiano que daría
origen a las longitudes fuese el que pasa por el lente del Observatorio
de la ciudad de Greenwich. Una curiosidad: allí mismo
se estableció que las longitudes se contasen de 0º a
180º en ambos sentidos, rechazando así una propuesta
que hubiese resultado francamente mucho más práctica:
el contar las longitudes de 0º a 360º sin interrupción.
Una lástima.
Los husos horarios
“Voy a matarme. Debiera ir a París y saltar desde lo alto
de la Torre Eiffel. En realidad, si vuelo en el Concorde podría
estar muerto unas tres horas antes, lo que sería perfecto. O...
esperen un minuto. Con los cambios de zona horaria podría estar
vivo por seis horas en Nueva York pero muerto por tres horas en París.
Podría terminar de hacer algunas cosas y estar muerto al mismo
tiempo.”
El célebre cineasta bromea con las complejidades horarias
que trae acarreadas la distribución global de las diferentes
horas oficiales. En el número anterior habíamos
comenzado a explicar la consabida división del globo
terrestre en los respectivos husos horarios. Si nos remitimos
a la Enciclopedia General del Mar, encontraremos la siguiente
definición de huso horario: “Cada uno de los veinticuatro
husos geométricos en que se considera dividida la Tierra
y dentro de los cuales rige la misma hora”. Como sabemos,
cada huso horario abarca una franja de 15º de longitud,
por lo tanto el huso 0 (cero) quedará centrado en el
meridiano de Greenwich y ocupará una franja de 7,5º a
cada lado del mismo. A partir de éste, los husos se numeran
de 0 a 12 horas, siendo positivos hacia el Oeste y negativos
hacia el Este. Por ejemplo, el huso +1 abarcará la región
entre las longitudes 7,5º W y 22,5º W, siendo el eje
central de este huso horario el meridiano de los 15º W.
El huso +2 quedará centrado en los 30º W, cubriendo
la franja que va de los 22,5º W a los 37,5º W.
Hasta aquí, nada demasiado complejo. Sin embargo, la
cuestión de los husos horarios trae aparejada una serie
de complicaciones que a más de un incauto ha quitado
el sueño. Veamos algunas curiosidades al respecto:
Las diferentes fechas
Es fácil imaginarse que las diferencias en los horarios
de los distintos países generan, en algunos casos, diferencias
de fechas entre éstos.
Hemos visto en el número anterior que el día comienza
cuando el Sol medio atraviesa el meridiano inferior (antemeridiano)
de un observador. Supongamos, a los efectos de mejorar la comprensión,
a una persona ubicada en determinada Longitud y al Sol medio
atravesando su antemeridiano. Para esta persona comienza un
nuevo día y su reloj debería marcar las 0:00 hs.
de la fecha que comienza. Ahora bien, para todos aquellos que
se encuentren al Este de su Longitud, el nuevo día ya
habrá comenzado algunos minutos antes debido a que el
Sol habrá pasado por allí con anterioridad. Por
el contrario, aquellos observadores que se encuentren al Oeste
de este último, conservarán todavía la
fecha del día anterior ya que el Sol no ha pasado aún.
Esto quiere decir que salvo en un único instante (cuando
en Greenwich son las 12:00 hs.), siempre coexistirán
dos fechas distintas en nuestro planeta. Es fácil darse
cuenta de esto último observando el mapa mundial de los
husos, donde se aprecia que hacia el Oeste los husos van de
0 a +12 mientras que hacia el Este de 0 a –12. Conclusión:
el único momento en que restando o sumando 12 horas no
cambia la fecha será cuando en Greenwich sean las 12.
Analicemos esto detenidamente:
Veamos el caso anterior representado en la figura 1. El Sol
medio ubicado sobre el primer meridiano, para el cual los relojes
marcarán las 12:00 hs., mientras que en el meridiano
inferior serán las 00:00 hs. Sólo en éste
instante todo el globo acusará la misma fecha.
A partir del segundo siguiente, el movimiento del Sol provocará el
cambio de fecha para aquellos observadores ubicados al Oeste
del antemeridiano de Greenwich. Como puede apreciarse, a medida
que el Sol avanza va generando un sector del planeta para el
cual la fecha cuenta con un día más (Fig. 2)
Cuando el Sol medio alcance el meridiano 90º W, un cuarto
del planeta tendrá fecha posterior mientras que el resto
conservará la fecha de Greenwich. En ese instante, en
el primer meridiano serán las 18:00 hs. (Fig. 3)
Seis horas más tarde el Sol alcanzará el meridiano
del cambio de fecha (meridiano inferior de Greenwich). Justo
en ese momento la mitad exacta de la Tierra tendrá la
fecha de Greenwich y la otra mitad contará con un día
más. Nótese que a partir de este instante cambiará la
fecha del meridiano de Greenwich incrementándose en un
día. (Fig. 4)
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Cuando el
Sol medio se ubique sobre el meridiano de 90º E, en Greenwich
ya habrán pasado 6 horas del cambio de fecha. Por lo
tanto sólo un cuarto del planeta conservará la
fecha anterior a la de Greenwich. (Fig. 5)
El ciclo concluye cuando el Sol medio haya completado una vuelta al pasar
nuevamente por Greenwich. En ese instante todo el planeta contará ya
con la nueva fecha. (Fig. 6)
El meridiano
de
cambio de fecha
Allá por el año 1521, el hasta entonces Contramaestre de
la nave Concepción, Juan Sebastián Elcano, formaba parte
de la expedición con la cual Magallanes pretendía completar
la vuelta al mundo navegando hacia el Oeste, a la búsqueda de un
paso por los mares del Sur. Tras la muerte de Magallanes, Elcano tomó el
mando de la flota y completó la primer circunnavegación que
se conoce, arribando a la isla de Cabo Verde el día miércoles
9 de Julio de 1522. La sorpresa y estupor de la tripulación se produjo
al saber que la fecha en la isla mencionada era jueves 10 en lugar de miércoles
9. ¿Qué fue lo que ocurrió?. ¿Habían
vivido un día de más?. Nada de eso, la explicación
es muy sencilla.
Si se observa
con atención el gráfico de los husos horarios,
así como también analizando los esquemas de la
explicación anterior, surge una interesante conclusión:
el antemeridiano de Greenwich separa dos zonas que cuentan con
horas iguales pero con fechas diferentes.
Para comprenderlo mejor, hagamos el siguiente análisis:
Supongamos a dos barcos (Fig 7) que zarpan a la misma hora y a igual velocidad
desde el meridiano de Greenwich: el barco “A” con rumbo 90º (Este)
y el barco “B” con rumbo 270º (Oeste). Supongamos también,
para simplificar las cosas, que el Sol medio permanece inmóvil (el
tiempo no transcurre) mientras que ambos barcos van avanzando por el Ecuador
con rumbos opuestos.
El barco “A”,
a medida que atraviesa los diferentes husos horarios en su rumbo
hacia el Este, irá aumentando su hora en el reloj de
bitácora; mientras que el barco “B”, navegando
al Oeste, procederá disminuyendo su hora.
Cuando ambos barcos se encuentren en el meridiano de 180º (Este u
Oeste), el barco “A” habrá incrementado su reloj en
12 horas, mientras que el barco “B” habrá quitado 12
horas a su reloj.
La conclusión es que ambos barcos contarán con la misma hora
de bitácora al encontrarse en el antemeridiano, pero la fecha será diferente
debido a que entre sus respectivos relojes habrá 24 horas de diferencia.
La fecha del barco “A”, al sumar horas a su reloj, contará un
día más que la del barco “B” que fue sustrayendo
horas al mismo.
Si volvemos al esquema de los husos horarios, comprobaremos que existe
una franja de 7,5º a ambos lados del meridiano de cambio de fecha
(180º): huso +12 y huso -12. Todos los habitantes de ambas franjas
se valdrán del mismo huso horario (12), con la salvedad que los
que se encuentran al Este de dicho meridiano utilizarán el huso
+12 y, en cambio, los que están al Oeste adoptarán el huso
-12. Es decir que ambos tendrán la misma hora pero con un día
de diferencia.
Para salvar esta complejidad, el barco que navegando al Este (rumbo 90º)
atraviese el antemeridiano de Greenwich pasando de longitudes Este a longitudes
Oeste, deberá disminuir un día en su calendario, lo que significa
que deberá contar dos veces la misma fecha. Por otra parte, el barco
que navegue pasando de Oeste a Este (rumbo 270º), sumará un
día a su fecha y por ende arrancará una hoja a su calendario.
En ninguno de los casos anteriores debe ajustarse el reloj.
Si un barco completa una vuelta alrededor de la esfera navegando
hacia el Este y no repite un día al atravesar el meridiano
de cambio de fecha, al regresar a su puerto de origen comprobará que
su calendario contará un día más que la
fecha del puerto en cuestión. Esto no implica que los
tripulantes hayan perdido un día en alta mar sino, tan
sólo, que han omitido restar las 24 horas que incrementaron
en su reloj al dar la vuelta.
Navegando hacia el Oeste, por el contrario, el calendario de
abordo indicará un día menos, lo cual no implica
haber vivido un día de más. Esto sin duda fue
lo que le ocurrió a Sebastián Elcano. Evidentemente,
el gran Capitán olvidó arrancar la hoja de su
calendario.
Hasta la próxima.
dfernandez@eand.com.ar |
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