|
|
 |
 |
Secretos
del mar
|
Difícilmente
encontremos en el fondo del mar un animal tan fascinante ni
enigmático como el tiburón. Tan complejo y difícil
de investigar que tal vez nunca lleguemos a entenderlo completamente. Tan
misteriosos como atractivos, los escualos desafían la imaginación
humana desde las horas más tempranas de nuestra historia.
Sabemos que poseen un excelente olfato y una aguda visión pero,
sin duda, de los sentidos de los tiburones el más misterioso e interesante
es el que les permite detectar corrientes eléctricas de muy bajo
voltaje. La cabeza de los escualos posee una intrincada red de sistemas
electrosensoriales conocido como "ampollas de Lorenzini". Cada
uno de estos sistemas consta de una pequeña cámara llena
de una jalea conductora y tapizada de pequeñas cilias mucho más
delgadas que un pelo humano. Estas ampollas irradian hacia la piel tomando
contacto con el exterior por medio de pequeños poros visibles en
el hocico.
Esta red de pequeños cables biológicos forman un complejo
sistema electrosensorial que puede detectar diferencias de voltaje tan
bajos como de unos 5 nanovoltios/cm, es decir 5 millonésimas de
un voltio medidas a una distancia de apenas 1 cm, lo cual representa la
mayor sensibilidad eléctrica de todo el reino animal. Esto le permite
a un tiburón detectar el campo eléctrico producido por el
minúsculo corazón de un pez pequeño. Es como si, para
el tiburón, cada presa tuviera un aura que la rodea y que la hace "visible" aún
cuando está enterrada en la arena.
Experimentos en mar abierto han permitido atraer a los tiburones por medio
de un pez sangrante pero, al llegar a él lo ignoraron completamente
prefiriendo morder a otro pez al que se le habían colocado electrodos
con un estimulador eléctrico. También se estima que
este sistema le posibilita al tiburón detectar los campos magnéticos
terrestres lo que le permitiría utilizar su sentido eléctrico
como una brújula interna que le serviría para la orientación
diaria en distancias relativamente cortas o incluso para orientarse en
las grandes migraciones lo que explicaría la extraordinaria exactitud
de éstas.
La imagen de los tiburones ha ido cambiando con los años, cuánto
más sabemos de ellos y de sus conductas más seguros nos encontramos
a su lado y menos les tememos. Hace 30 años teníamos que
asegurarles a nuestros buzos que no había tiburones en el área
para que decidieran bajar. Hoy, en algunos lugares, si no les garantizamos
la oportunidad de verlos no justifican la necesidad de ir al fondo. El
buceo programado con varios tiburones a la vez es uno de los buceos más
requeridos del mundo y, sin duda alguna, uno de los más excitantes
y misteriosos. En estas inmersiones nunca se han registrado accidentes.
Cuando llegamos al fondo y los vemos pasar a nuestro lado nos quedamos
fascinados por su increíble hidrodinamia, sus movimientos sinuosos
y su porte de seguridad. La increíble experiencia de estar en contacto
con el animal más poderoso del planeta que pasa a nuestro lado "olfateando" nuestras
eléctricas auras tal vez sin entender a esos extraños "peces" que
respiran formando ruidosas burbujas.
Una nueva especie de orcas
Hasta hace muy poco tiempo los científicos creían
que existía una sola especie de orca (Orcinus Orca).
Hoy se acepta, definitivamente, la existencia de una nueva especie
conocida como "Acuarius Orca" cuyo nombre vulgar sería "orca
de acuario"
|
 |
|
| |
Estos extraños animales
tienen algunas diferencias sustanciales, producto de diversas
mutaciones, con las orcas en libertad de las que se asegura
que provienen. En primer lugar la aleta dorsal, que en la especie
conocida como "orcas libres" se encuentra erguida
y erecta, se presenta en esta nueva especie caída hacia
un costado con apariencia de haberse fracturado o sufrir un
permanente estado de flaccidez.
Además, las "orcas
de acuario" parecen carecer de ciclos reproductivos ya
que nunca tienen crías y eso termina deformando por completo
el concepto de familia en el que viven sus parientes las "orcas
libres". De todos modos, la numerosa familia no tendría
lugar en las pequeñas piletas en las que se encuentra
a la nueva especie. Las "orcas de acuario" presentan,
además, un ojo más pequeño que sus semejantes
libres. Algunos estudios coinciden que esto puede tener relación
directa con el gran contenido de cloro que posee su hábitat.
Por otro lado, las "orcas de acuario" presentan conductas extrañas
y altamente sofisticadas como golpear pelotas en el aire o trasladar seres
humanos sobre su lomo. Estas conductas tal vez tengan su explicación
en algún tipo de alteración mental producido por el incesante
rebote de los sonidos de alta frecuencia de su ecolocalizador en las paredes
de cemento del hábitat. Además, el pedúnculo caudal
(base de la cola) de esta nueva especie sufre cierto grado de atrofia muscular.
Algunos científicos coinciden en que esto es provocado por el hecho
de que esta especie sólo come peces muertos y no necesita impulsarse
a velocidad como las "orcas libres" para cazar. Pero otra teoría
explicaría esta atrofia con el bajo grado de desplazamiento de estos
individuos en relación con sus antecesores libres que viven en un
hábitat de varios cientos de kilómetros cuadrados.
Finalmente, una característica de este nuevo grupo es que su promedio
de vida es de sólo 5 a 8 años mientras que la especie "orcas
libres" presenta un promedio de vida de 50 a 80 años. En todo
el mundo han surgido grupos humanos dispuestos a luchar por lograr la definitiva
extinción de ésta nueva especie. Algunos de ellos están
tan organizados que se puede encontrar sus páginas en Internet.
Algunos de los grupos argentinos más conocidos son: Fundación
Orca
www.fundorca.org.ar
Fundación Cethus www.cethus.org
Los individuos que conforman estos grupos luchan incansablemente
para lograr que los gobiernos cambien las leyes que protegen
a las "orcas de acuario" asegurando que de ser liberadas, éstas
sufrirían una nueva mutación casi instantánea
que las llevaría a convertirse nuevamente en "orcas
libres".
|
|