La
odisea del Pasha BulkerNewcastle
La odisea del Pasha BulkerNewcastle,
la tranquila ciudad portuaria cercana a Sidney, en Australia,
pasaba por una de las peores tormentas de invierno. Era
el 8 de junio el 2007. Vientos de más de 50 nudos y olas de 18 metros
de altura azotaban la playa cuando los pobladores notaron
una visita inesperada: el buque granelero "Pasha Bulker",
una mole de 225 metros de eslora, de bandera panameña,
acababa de vararse en Nobbys Beach, uno de los centros de
surf del lugar.
Arrancado de su posición de fondeo por el clima salvaje,
el buque fue arrastrado hasta la costa hasta que terminó por
encallar en el Big
Ben Reef, un arrecife de roca sólida. La fuerza de
las olas impactando contra el casco hacían temer por
la integridad estructural de la embarcación. De no
mejorar el clima, una ruptura del casco sería inminente,
por lo que el Capitán declaró al buque en estado
de emergencia y la tripulación -21 almas en total-
fue inmediatamente evacuada en helicópteros de la
guardia costera. Pero, puestas a salvo las vidas humanas,
la preocupación pasaba a ser otra: el impacto ambiental.
Con el transcurso de los días, el clima no había
mejorado en nada, el casco continuaba un incesante camino
hacia una fractura y el bunker a bordo -700 toneladas de
fuel oil, 38 de diesel y 40 de lubricante- empezaban a desvelar
a las autoridades locales. Al día siguiente de la
varadura, habiendo menguado ligeramente el viento, un equipo
de expertos compuesto por miembros de diferentes organismos
gubernamentales y tres de los tripulantes fue transportado
a bordo en helicóptero. Su primera misión,
inundar estratégicamente algunas de las bodegas, para
evitar que las inmensas olas continuaran sacudiendo la embarcación
y lesionaran el casco. Luego, bombear el combustible hacia
tanques altos, de modo de evitar el derrame en caso de un "breach" en
el casco. Pero la herramienta necesaria para poner al buque
nuevamente a flote -tres poderosos remolcadores de la compañía
Svitzer- demandaría días, y un par de intentos
fallidos, en hacerse presente, básicamente por culpa
del clima.
Entre tanto, la veintena de hombres a bordo luchaba para
mantener la nave estable, evitar un incidente mayúsculo
de polución y preparaban todo lo necesario para soplar
aire a presión en los compartimientos estancos de
los dobles fondos, para ayudar a reflotar al "Pasha
Bulker" en cuanto llegaran los remolcadores.
Tras fallidos y riesgosos intentos en la mañana del
29 de junio y en la tarde del día siguiente, finalmente
el "Pasha Bulker" fue puesto a flote el 4 de julio,
cuando los vientos finalmente aminoraron. Sobre la playa
de Nobbys Beach, la gente, como asistiendo a un espectáculo,
aplaudía y vitoreaba el regreso al mar de este gigante,
forzado inquilino de sus arenas durante casi un mes.
Diego E. Gualda