Antártida
Cuando pienso en ella lo primero que
me salta a la mente son el blanco, el frío y esos vientos
constantes que cubren con un fino velo su silencio eterno.
Un continente minimalista repleto de esa nada que atrapa a
los humanos, pero plagado de sucesos sin testigo, de sombras
imposibles, de lagos enterrados y montañas
que son dioses sin rebaño.
La Antártida es uno
de los pocos lugares en el mundo que ha mantenido sus secretos
predilectos aún inexplorados; es casi como el sueño
de un planeta despierto que no conoce sus confines.
Terra australis incógnita en la antigüedad. Terra
australis incógnita en el siglo XXI. Infancia
y adolescencia
Se cree que entre 570 y 410 millones de años atrás,
todas las tierras del planeta formaban un solo continente
llamado Pangea (del Griego antiguo pan: “todos” y
gea: “tierras”). Entre 410 y 230 millones de años
atrás, Pangea se dividió en dos grandes masas
continentales: la Antártida, junto con Sudamérica, África,
India, Madagascar y Australia, formaron el continente Gondwana,
mientras que América del Norte y Eurasia formaron el
continente Laurasia. Esta hipótesis está basada
en el descubrimiento de fósiles de plantas (helechos
y hayas) y vertebrados (reptiles y anfibios) comunes en África,
India y Sudamérica.
Hace unos 320 a 230 millones de años, Gondwana estaba
cubierta por una gran capa de hielo, que creó un efecto
de inestabilidad gravitacional causando su movimiento hacia
regiones más templadas. Más tarde, 220 millones
de años más tarde, Gondwana comenzó un
proceso de fragmentación que dio como resultado la
formación de los continentes actuales.
La fragmentación completa de la Antártida ocurrió hace
65 millones de años, durante su deriva hacia el polo
sur. Esto coincidió con el comienzo de un nuevo período
glacial que, hace unos 20-25 millones de años creó las
condiciones para la formación de la capa de hielo antártico.
Origen y autor de su nombre
La palabra Antártida proviene del griego ant (opuesto)
y arktos (oso). La definición fue realizada por el
griego Claudio Ptolomeo, uno de los científicos y geógrafos
más influyentes de la antigüedad. Él suponía
la existencia de una tierra en el Sur que servía para
el adecuado equilibrio geodinámico del planeta. A este
continente imaginario lo bautizó como Antártico,
opuesto al Ártico que era lo que marcaba la dirección
de la Osa Mayor y Menor en el Polo Norte. Desde entonces y
a través de los siglos, la Antártida forma parte
de la enorme Terra Australis Incógnita que atrajo a
los navegantes.
Rasgos físicos
El continente tiene una forma redondeada con ciertas irregularidades,
la más característica es la península
Antártica, principal puerta de acceso a la zona por
su relativa cercanía a Sudamérica para los
foqueros, balleneros y exploradores y todavía hoy,
es el área con la mayor concentración de estaciones
científicas.
Muchas personas piensan que la Antártica es un territorio
plano, sin embargo este deslumbrante panorama blanco está dividido
geográficamente por las Montañas Transantárticas
en Antártica Oriental y Antártica Occidental.
La primera es más antigua geológicamente. También
está conformado por volcanes, lagos subglaciales, icebergs,
glaciares, acantilados y grietas, convirtiéndolo en
un lugar irregular y de difícil acceso para el hombre.
El más conocido de sus lagos subglaciares es el lago
Vostok en la estación Rusa, ubicada en la Antártica
Oriental. Tiene 270km de largo y 50km de ancho, es similar
al lago Baikal, de Siberia o al lago Malawi de África
pero, la diferencia es que el Vostok está sepultado
a unos 3,750 metros de profundidad bajo el hielo. La vista
de este lago se realizó gracias a la tecnología
satelital logrando registros asombrosos y desconocidos del
territorio Antártico.
Su altura promedio es de 2.500 metros sobre el nivel del mar,
tres veces la altura promedio de cualquier otro territorio.
La Antártica cuenta con altas montañas; la más
elevada es el macizo Vinson de 4.897 mtrs de la Cadena Montañosa
Centinela (o Montes Ellsworth).
Rasgos de personalidad
Mide 14 millones de kms cuadrados (es más grande que
Europa y Australia), pero se congela entre marzo y septiembre,
lo que hace que se duplique, durante ese período, el
tamaño de su superficie.
Es más árido que el desierto de Sahara y tiene
las temperaturas más bajas del planeta, siendo la temperatura
más baja de -89,6°C, la que se registró en
1983 en la base rusa Vostock.
Las escasas precipitaciones se suman a los fuertes vientos
catabáticos (vientos gélidos impulsados por
la gravedad causados por el movimiento descendente del aire
frío) que soplan por la llanura polar y que pueden
alcanzar velocidades de hasta 300 kilómetros por hora.
Estos verdaderos temporales pueden durar varios días
o hasta semanas.
Contiene el 90 por ciento de todo el hielo del planeta y,
por ende, la mayor reserva de agua dulce de la Tierra. Influye
en los cambios climáticos de todo el hemisferio sur,
así como da forma a las corrientes marinas en toda
la tierra.
Sus icebergs masivos pueden desprenderse regularmente de las
barreras de hielo y llegar a un tamaño mayor que la
mitad de Jamaica (ver recuadro).
Alrededor del 99 por ciento de su territorio está cubierto
de hielo pudiendo alcanzar los 4,770 metros de espesor. Si
esta capa de hielo se derritiera completamente, todos los
océanos se elevarían aproximadamente 70 metros
por encima de su nivel actual.
Su relación con el hombre
Es el único continente que ha permanecido desconocido
para el hombre por tanto tiempo, sus primeros exploradores
aparecieron recién hace 200 años. Su clima inhóspito
ha hecho que no se conozca la existencia de ninguna vida humana
autóctona.
Las primeras exploraciones a la Antártica tienen como
propósito el demostrar la existencia de la famosa “Tierra
Desconocida” de la que tanto se había hablado
en la antigüedad. Una vez localizada, se produce una
intensiva explotación por parte de los foqueros y balleneros
quienes se transforman, a su vez, en los primeros exploradores.
Sin embargo, es el viaje alrededor del mundo del capitán
inglés, James Cook entre 1770 y 1775, el que inicia
una etapa de sucesivas incursiones al continente blanco. Pese
a existir un interés político detrás,
se agrega un objetivo cada vez más científico.
Después de la Segunda Guerra Mundial el interés
por la Antártica vuelve a surgir, las expediciones
al continente blanco son cada vez más frecuentes.
Las primeras bases permanentes son construidas hacia finales
de la década del 40 por Gran Bretaña, Argentina
y Chile en la zona de la Península Antártica.
Durante la década del 50, otros estados muestran interés
por mantener soberanía nacional en la Antártica,
no siempre obedeciendo a intereses científicos.
Esta atracción hacia el continente blanco se intensifica
aún más con la Guerra Fría entre los
Estados Unidos y la ex Unión Soviética. Es en
este clima de interés bélico (aunque también
científico) en el que se desarrolla el Año Geofísico
en 1957. Más tarde, hacia 1961, entra en vigencia el
Tratado Antártico para regular y fomentar la actividad
científica.
La mayoría de las bases se construyen a lo largo de
la costa antártica, excepto la base norteamericana
Amundsen-Scott, localizada en el Polo Sur y la base rusa Vostok,
situada en el centro de la meseta antártica. Durante
los años 1957-58, alrededor de 50 bases estaban operando
en el continente antártico. La concentración
máxima de bases se ubica en las Islas Shetland del
Sur y la Península Antártica.
Los valles fríos de la Antártida son un lugar
favorito para los geólogos y los microbiólogos
que buscan fenómenos terrestres inusuales. Marte mismo
es comparado a menudo con la única parte de la Antártida
que está en buena parte libre de hielo y de humedad.
A pesar de las duras condiciones, las plantas y la vida microbiana
no están ausentes, un resultado que ofrece pistas intrigantes
sobre la adaptabilidad de la vida sobre la Tierra.