Buenos
Aires -Rio 2008
Historias cortas
de una saga que culminó con “bon fin” en
la Bahía de Guanabara, al pie del
Pan de Azúcar, este febrero de 2008.
Quizás comenzó, allá por el año
1947 con un número de Yachting Argentino cuya tapa
mostraba al Vendaval de Cándido Pimentel Duarte y
al Alfard de Felipe Justo ingresando penosamente en la bahía
de Guanabara con sus spinnakers apenas portando, en el tramo
final de la primera regata Buenos Aires-Rio de Janeiro en
busca de la línea de llegada. Como en fotografías
interiores se ve la trabuchada del Alfard para salir orzando
hacia el N, rebasar al Vendaval, volver a trabuchar y cruzar
la línea en primer término!
..quizás comenzó en
el año 1962 cuando “Lux” Rastalsky,
Capitán inolvidable del Coral Sagitta, nos invita
a Ricardo Burnichon, Hugo Novaro y a mi, a formar tripulación
y participar en la magna regata, donde, para ser breves,
logramos el 1ºpuesto en la serie “C” sobre
rivales nacionales y extranjeros por demás calificados. “Lux” nos
dejó su impronta: amistad, respeto y mística
fue el credo que nos impuso para lograr el pleno placer de
navegar.
Pasaron los años y esta tripulación inicial
se fue acrecentando. Corrimos regatas en barcos propios y
ajenos hasta que Juan Carlos Cansobre (“Dog Envelope”)
nos convoca para correr a Rio en el Chamuyo primero y en
el espléndido Gitano después; Hernán
Ferrari, Luis Velasco y Jorge Jáuregui integraron
esa tripulación que continúa indisoluble hasta
hoy, con logros (3 medallas de oro) imborrables. Nos inculcó la
tozudez del clavo, la observación y el método.
Los años que con él navegamos y corrimos permanecen
imborrables en nuestra memoria.
Omar Lauda, Luis Agote, Juan
Miguel Prats y las nuevas generaciones, Luis Fernando Velasco
y su hermano Diego, Gustavo Sciacca, Victor Andrini, fueron
aportando nuevos brios a esta tripulación sin capitanes. Cerrazón, Relente,
Cejo, Resolana, Dolphin, Fanfarrón, Big Bang, Cejo
2, Dolphin 2 Y Albacora fueron y son algunas de las víctimas.
Con Jorge Jáuregui corrimos juntos a Río
de Janeiro en tres oportunidades: en el Gitano en 1971, en
el Big Bang en el 99 y ahora en el Albacora, de fina estampa
y trayectoria, con capacidad sobrada para aguantarnos a los
dos.
Básicamente, tres cosas quiero expresarle a J.J.:
felicitación, por la forma en que preparó al
Albacora para este magno esfuerzo, revisando y repasando
todo, literalmente desde la luz de tope del mástil
hasta la tuerca de fijación de la hélice; mástil,
jarcia, control de costuras de cada una de las velas, electricidad,
goteras inexistentes así como vías de agua,
motor, filtros y decantadores, escotas, drizas, etc, etc.,
tratando de prever todo, salvo lo impredecible.
Agradecimiento, por invitarme a participar con él,
y en dobles, primando la amistad, respeto y mística
que ambos compartimos desde hace tantos años, sobre
otros candidatos de menos edad y más habilidades de
las que me quedan.
Reproche, porque me invitó para que lo acompañara
como tripulante y engañosamente me llevó como
pasajero: no permitió nunca que preparara una comida
(y se por experiencia de siempre el esfuerzo que ello significa)
No me despertó nunca para que saliera a cubrir mi
guardia, esperando que yo lo hiciera espontaneamente luego
del sueño reparador. Hasta la música que me
ponía en el cockpit era pegajosamente antigua!
En ambas regatas anteriores,
perdimos mejores posiciones por cuestiones de estrategia
en dar este borde o el otro, u orzar o derivar más en busca de mejorar nuestra
posición; siempre hicimos lo que resolvía la
mayoría, curiosamente con el voto negativo de Jorge
y mío. Ahora al ser sólo dos, la votación
era inutil. Trazamos un plan de derrota con determinados
parámetros que cumplimos a rajatabla, hasta Punta
de Este, hasta Santa Marta y hasta Río. La estrategia
pagó, tuvimos corriente a favor, que en la diferencia
entre lo recorrido por GPS (1.330 millas) y la corredera
(1.270 millas) significaron 60 millas de regalo. Pudimos
salir oportunamente a partir de Santa Marta dejando la isla
de Santa Catalina a unas 60 millas con un rumbo real y correcto
de 070º. Tuvimos mucha suerte.
9 de febrero del 2008, al mediodía largamos amarras
para dirigirnos a la linea de largada en el Km 12 del Canal
de acceso. Barcos de amigos y amigos nos despiden y dan ánimos
y deseándonos buenos augurios. En una lancha se acerca
Gustavo Sciacca y Sra. para regalarnos 2 botellas de champagne
para que hagamos el mejor uso de ellas.
La primera la bajamos al cumplir 403 millas del recorrido,
aún fresca; la otra luego de cruzar la línea
de llegada, inmediatamente después de bajar el spi,
totalmente tibia pero con un gusto tal que aún hoy
permanece en nuestro garguero! Para los no iniciados, como
en tantas otras, no teníamos heladera.
15.00 hs, top de largada, abrimos
el spinnaker que estaba empabilado y cruzamos la linea con
buenas amuras. Cancha despejada y aprovecamos para trabuchar,
cosa que hacemos decorosamente a fin de lograr un mejor
rumbo. Pasa un rato, el viento cambia y Jorge pide nuevamente
trabuchar, está agrandado
y cree que soy una máquina, mal empezamos, ya estoy
cansado. En el medio de la trabuchada soplatina del pampero,
queremos arriar y la driza se atranca no se dónde.
Jorge viene a proa y tira tambien infructuosamente, por lo
que decide hacerlo volar soltando las escotas! que despelote!
Corro al timón, apopo el barco, largo un poco mas
de driza y zafa. Al socaire Jorge lo recoje, adentro y no
consecuencias. Una anécdota mas.
Con dos bordes, uno en Jesús María y el otro
en Santa Lucía damos Punta Brava, Flores y Punta del
Este, la navegación es franca y con vientos manejables,
vamos acomodándo nuestros cuerpos y nuestras mentes
para este vivir a bordo. El Albacora camina contento y un
guardacostas nos pasa la posición de nuestros competidores,
relativamente estamos bien ubicados.
La organización de la regata nos obliga a llevar
un teléfono satelital para casos de emergencia, y
por supuesto también de placer, con el que debemos
comunicar nuestra posición dos veces al día
al buque escolta “Guerrico”. Con extremo cuidado
lo sacamos a cubierta para que “tome satélites” y
podamos establecer comunicación. La pantalla del teléfono,
consumiendo cualquier cantidad de batería, no modifica
su leyenda Searching satelites. Jorge por su celular se pone
en contacto con la empresa que otorga el sevicio que
le informa que todo está en orden, pero que Global
Star tiene problemas de cobertura por no se qué de
los satélites y que pruebe nuevamente dentro de un
tiempo!
Jorge, que es prolijo y tozudo, cumpliendo las instrucciones
de regata lo sacó a partir de entonces 2 veces por
día para que tomara sol, con idéntico resultado!
¡Agua en la sentina!
Estamos navegando bien, con G3 y 1 o 2 manos entre Piriápolis
y Punta. Jorge levanta el piso frente al baño y encuentra
agua. Levantamos los pisos a sotavento, y hay agua.
Extrañados porque el Albacora no hace agua pensamos
que podrá ser: por el quillote? por la unión
de casco y cubierta al forzar la orla con un desvío
que pusimos a la escota del Genoa? – achicamos con
brutal esfuerzo buscando el agua en los cuarteles una vez,
dos veces, tres veces en el término de pocas horas,;
se me ocurre probarla y es dulce, quizas salobre! J.J. controla
el tanque de agua dulce y el mismo está en el nivel
correcto. Qué había pasado? Antes de partir
algún comedido todavía no identificado puso
la manguera para llenar el tanque, sin darse cuenta que el
mismo rebalsaba por la pileta y el bidet del inodoro, Cuando
se dieron cuenta, antes de salir, secaron la sentina prolijamente
pero evidentemente entró en los planeros y detrás
del WC y quedó allí hasta la escorada por demás
con alguna racha! No pasó de allí salvo el
desgaste físico y mental, que nos dejó medio
desacomodados. Si puedo decir que a partir de allí el
Albacora no hizo más agua ni tuvimos que achicar más
tanto en el viaje de ida como el de vuelta, salvo un sachet
de leche que se escurrió, y por mi culpa.
Estamos más o menos frente a Albardao; el
viento arrecia y una cortina de agua nos castiga sin parar
durante varias horas; tomamos rizos, vamos de genoa 3 a foque,
el viento salta del Sur al Este, o al menos es lo que me
parece ya que mis ojos están en compota, el barco
se ahoga, arriamos toda la mayor, con foque solo el barco
sigue ahogado. Levanto la vista, quizás instintivamente,
levanto la vista y a barlovento, en nuetro mismo rumbo y
a unos 100 metros nos alcanza un buque con la leyenda Hamburg
Sud, allá arriba, en la banda. Jorge por VHF los llama y
les pasa nuestra posición para ubicarse, y desde el
buque nos dicen que es la de ellos! Les solicitamos que se
asomen por sotavento y preguntamos si nos ven por el radar.
Nos contestan que con ese tiempo nada ven por el radar, y
eso los tiene muy preocupados. Solicitamos pronóstico,
no lo tienen o no nos entienden (nuestro inglés no
es para nada fluido) y se pierden bajo el diluvio. El viento
carga y mantener el barco en rumbo cuesta, estamos rendidos
y casi al unísono decidimos poner el barco a la capa
y descansar hora y media para recuperarnos y poder pensar
y decidir que hacer. Total el peligro había pasado,
otro buque más, no.
Me despierto puntualmente a
la hora y media. despierto a Jorge y empezamos a ponernos
la ropa de agua, abajo algún
abrigo, y adentro un buen trago de ron. Salimos y la lluvia
había cesado o casi. Decidimos correr el temporal,
ahora algo más tranquilo, con dos manos de rizos y
el foque a oreja de burro. Encontrando su rumbo, el Albacora
corre contento controlado por el piloto automático!
Como una premonición me comenta: los grandes seguro
que van a izar spi de tormenta, y con esta ola seguro que
se van a dar un palo! Y así fue. El Manila reventó su
spi pesado y estuvieron más de 4 horas para poder
subir a la punta del palo para desenredar la driza y los
restos de la vela!.
Estamos trepando y ganando barlovento
con rumbo 070º y
viento del NNE en disminución. Nos encuentra la Guerrico
y nos pasa las posiciones de los rivales. Las posiciones
del Manila y del San Salvador que antes estaban más
afuera de nuestro rumbo a Rio, ahora lo están a tierra
aproximadamente a 80 millas nuestro. De acuerdo a nuestros
cálculos estamos bien ubicados y Jorge tiene la seguridad
de que con la calma no se nos alejarán, y nuestra
posición más al Este se convertirá en
ventaja si la corriente es la lógica y en la medida
en que trepemos en latitud el viento rote al NE.
Entramos en el círculo de las 200 millas de Río,
y entramos en un centro de alta que nos empujará penosamente
hacia el Norte. Con un primer cálculo de llegar el
martes 19 o en la madrugada del miercoles, singladuras de
60, 20 y más o menos millas van retrasando nuestro
arriba a la meta. Como siempre en estos casos, creemos que
nuestros rivales en dobles deben estar caminando escoraditos
y con una estela de fosforescencia en popa!
Martes 19 de febrero, sol espléndido, cielo rodeado
de nubes algodonosas que toman figuras de muñecos
parados, sentados, tirando de un carrito o que se yo. Pasan
las horas y las figuras ni desaparecen ni se modifican. el
velocímetro marca 0.5, 0.7. 1, 0.9, y escotines y
levantando el puño de amura para que el Albacora siga
caminando, que no se detenga.... vamos Albacora!! Sudando
a mares, tomando agua tibia con un poco de jugo de limón
para que los labios no se sequen, tapado con una sábana
para mitigar el sol y el calor, creo que me pongo a delirar.
Rememoro alguna poesía que creo de Amado Nervo que
en su momento me pareció cursi y exagerada... se llama
La Siesta del Trópico o algo así:” El
lobo se aduerme, es viejo ese lobo... tostaron su cara los
rayos de fuego del sol de Brasil... no exageró nada;
y este lobo está viejo, tostado, dolorido y adormido.
Sale Jorge de la cabina y me da un Gatorade que tenía
en el botiquin para reponer minerales en el caso de alguna
diarrea, Lo tomo, revivo, sigo tirando o aflojando el escotín,
mientras orzo 2º o derivo 3º del piloto automático
para que el barco no se detenga! el velocímetro marca
1, 1.3, 1,2 ... vamos todavía! seguimos en regata!
Termino mi guardia, falta poco para que el sol se ponga..
Me voy a dormir y le cedo el mando a Jorge.
La calma comenzó el domingo y hoy sigue igual. Remplazamos
el energizante brebaje de ayer por un magnífico Rutini
escondido en algún lado; J.J. lo consume en la proporción
de 3 a 1, se alegra, se va a dormir y me clava con la guardia!
Cuando nos visitó la escolta, nos informa que Manila
y San Salvador continúan en regata y que para la noche
se esperan vientos del sudeste, alguna borrasca y cosas así.
Llega la noche y nada. Sale la luna y me voy a dormir. Oigo
que Jorge me llama y me despabilo; me dice: se puso oscuro.
Pienso si no será la borrasca anunciada, me
asomo para otear, el color de la atmósfera es rara,
miro la luna y lo sentencio: te dura la resaca, es un eclipse. El
tiempo me dio la razón, y terminado el espectáculo
volví a mi cucheta.
A la mañana siguiente nos contactamos nuevamente con
la escolta y preguntamos por el sudeste y la borrasca,
nos responden que tendremos que esperar un día más!
Jueves 21 al atardecer y la
radio comienza a hacerse oir; es el San Salvador comunicándose con el Iate Clube
de Río informando su cercanía de la meta. Calculamos
que podrá llegar a la media noche! Jorge hace cálculos,
estamos a 60 millas y aún le podemos ganar! Del Manila
nada sabemos, pero un segundo puesto nos reconforta! Hacemos
lo imposible para que el Albacora camine un poquito más,
y ambos en un idioma u otro le pedimos ese supremo esfuerzo.
Cae la noche y sale la luna. La riela enciende bichitos de
luz en las mini ondas de ese mar de aceite. No son noctilucas,
lo comprobamos haciendo pipí por la borda; son una
buena premonición.
Es viernes por la mañana y estamos caminando algo
con viento del sur. Entre 1 y 2 nudos, ponemos el asimétrico
que si bien no infla totalmente, parece rendir mejor.
Estamos entre la isla Rasa y la Redonda, Jorge consigue ponerse
en comunicación con el Iate Clube que nos informa
que el Manila entró ayer sobre las 14 hs y el San
Salvador a las 6 de la mañana. Estamos en regata!
J.J. se juega y dice de poner el spi. Pese a mis dudas dice
que va a funcionar, que no hay ola, que la brisita es más
constante... lo izamos y funciona! 2 nudos, más medio
de corriente nos dan esperanza....
Entramos en la bahía de Guanabara lenta y firmemente
tal como lo hicieron el Vendaval y el Alfard en esa primera
regata del año 1947. Vamos en popa redonda a 3 o 4
millas de la meta, cuando un submarino (sí, un submarino)
de la flota brasilera nos pasa aprox a mil metros por el
Este. Jorge dice: el agua entra y allí está el
canal, trabuchemos! Así lo hicimos y volvimos a hacerlo
nuevamente para cruzar la linea con velocidad tratando de
no dar ventaja ni de un metro ni de un segundo!
Cruzamos la linea, 13 dias y
casi 2 horas. Por radio damos nuestro tiempo al Iate Clube
y por teléfono a mi hijo
Alfredo para que se lo pase al Y.C.A. Toman nota. Arriamos
spi y mayor, abrimos y tomamos brindando el champagne de
Gustavito Sciacca y hacemos proa al Iate Clube de Rio de
Janeiro, siguiendo instrucciones, mientras ordenamos la cubierta,
ponemos la funda con nombre en la mayor y bandera de cortesía
en el obenque de estribor, ya que un barco que se precie
debe entrar a puerto luciendo ordenado y prolijo.
Nos asignaron lugar en el muelle
a proa del Esperanza.
Nos estaban esperando Ricardo Galarce, Comodoro del Yacht
Club Argentino y Juan Tedín, Presidente del Comité de
regata y Secretario del YCA, la tripulación del Esperanza
que aguardaba nuestro arribo para saludarnos, felicitarnos
y partir, nuestros competidores y queridos compañeros
de aventura del Manila y del San Salvador, un grupo de amigos
y... mi hijo Alfredo que junto con su mujer viendo nuestra
posición por satélite decidieron volar repentinamente
para recibirnos! Qué recuerdo imborrable!
Y lo principal, sorpresa inesperada. Felicitaciones, ganaron
la Regata Buenos Aires - Rio de Janeiro en Dobles!!!
Abrazos, quizás alguna lágrima furtiva, por
suerte litros de cerveza para apagar tanta sed y tanta emoción...
Pero eso, ya es otra historia.
Cordialmente
Viki Agote (Albacora)