¿Hechos
sobrenaturales? ¿Accidentes?¿Actos delictivos?
El misterio de los barcos fantasmaDesde hace más de tres siglos,
los barcos fantasma -buques que aparecen en medio de la nada, abandonados,
intactos y sin tripulación- han cautivado la imaginación
popular, navegando de las simpáticas aguas de la leyenda a los turbulentos
mares del tráfico
de
inmigrantes ilegales y narcóticos.Los tripulantes del "Herald",
un ballenero que transitaba el peligroso "northwest passage" -que
une el Atlántico
y el Pacífico a través del Ártico, por el norte de
territorio Candiense-, a duras penas podían dar crédito a
lo que estaban viendo con sus propios ojos. Cerca de Groenlandia, acababan
de tropezar con el "Octavius", un barco abandonado. Era una gélida
mañana de 1775 cuando abordaron el buque con intenciones de salvamento,
para encontrar a toda la tripulación bajo cubierta, congelados y
en perfecto estado de conservación. Poco se sabe sobre si el encuentro
entre el "Herald" y el "Octavius" es real o sólo
una de las tantas leyendas que circulan de boca en boca entre marinos.
Pero el relato no deja de ser escalofriante: el cuerpo congelado del Capitán
habría sido hallado sentado a su mesa, pluma en mano, haciendo la última
entrada de su bitácora.
La fecha: 1762. El "Octavius" había cruzado postumamente
el "northwest passage". Trece años después de que
su tripulación sucumbiera a la inclemencia del ártico. El
caso del "Octavius", probablemente sólo una leyenda,
no es el único. Pero sí probablemente el de más antigua
data en materia de buques hallados a la deriva. Algunos permanecen en el
más absoluto misterio. Otros, lo más modernos, se han visto
ligados ya no tanto a leyendas vinculadas con lo sobrenatural, como con
delitos de nuevo milenio, que incluyen el tráfico ilegal de inmigrantes,
el contrabando a gran escala, el narcotráfico y la captura ilegal
de especies animales protegidas.
La más famosa de las leyendas -a tal punto que es reflejada en múltiples
piezas literarias y hasta en la modernísima saga de "Piratas
del Caribe"- es, definitivamente, la de "Flying Dutchman",
el Holandés Errante.
El "Mary Celeste", otro de los más conocidos y paradigmáticos
casos de barco fantasma seguramente se deba al hecho de que no se trata
de una aparición espectral, sino de un buque de carga que
fue encontrado y hasta re-utilizado, luego de los misteriosos incidentes
de 1872.
Los barcos fantasma del Siglo XX
A lo largo del Siglo XX, y con un tráfico mercante mucho
más intenso, las historias de buques hallados sin su
tripulación y en medio de la nada se han acumulado tanto
en los anales de la historia como en el imaginario popular.
Entre los casos más notables se destaca el "Baychimo",
abandonado en el Ártico en 1931, atrapado en el hielo,
cuando su tripulación creyó que se hundiría,
que fue avistado varias veces en las siguientes cuatro décadas,
sin jamás ser rescatado.
El caso que, sin embargo, quizás haga correr un frío
por la espalda del lector sea el el buque de pasajeros "Valencia",
hundido en 1906 cerca de Vancouver. Uno de sus botes salvavidas,
vacío e intacto, fue hallado en el área en 1933,
27 años después de su trágico final. Los
marinos locales afirmaban que, muchas veces, podía verse
la silueta del "Valencia" navegando la costa.
El “Carroll A. Deering”, que apareció varado
en las costas de Carolina del Norte, abandonado y sin su tripulación,
fue objeto de investigaciones muy intensas, sobre todo por tratarse
de uno en una docena de buques desaparecidos o naufragados,
en un período muy corto y siempre en la misma zona.
El 19 de agosto de 1920, el “Deering” zarpó de
Norfolk (Virginia) con destino a Río de Janeiro, llevando
una carga de carbón. El viaje se vio demorado ya en sus
primeros días, cuando su Capitán, William H. Merrit
y su hijo Sewall, a la sazón su Primer Oficial, tuvieron
que ser desembarcados de emergencia en Delaware. El Capitán
estaba muy enfermo y fue reemplazado a último momento
por un veterano William Wormel que, según los relatos,
no tenía una muy buena relación con su primer
oficial -Charles McLellan- ni con los diez daneses que conformaban
su tripulación.
Durante el viaje de regreso, el buque recaló en Barbados
en busca de aprovisionamiento. Era el 2 de diciembre del '20
cuando McLellan fue arrestado por ebriedad. Wormell pagó la
fianza y, tras una intensa discusión, amenazó con
matarlo. La última vez que alguien vio a la tripulación
fue el 28 de enero de 1921, cuando el buque se comunicó con
el faro de Cape Lookout (Carolina del Norte) y reportó haber
perdido sus anclas. Tres días después, el buque
fue hallado en Diamond Shoals, en el área de Cabo Hatteras,
en Carolina del Norte -una zona conocida por su peligrosidad
y múltiples naufragios- notablemente varado. Imposibilitados
por el mal clima, los equipos de rescate no pudieron acercarse
a la embarcación hasta el 4 de feberero.
Al abordar, no había nadie. Las señales de que
el buque había sido abandonado eran bastante obvias:
faltaban los botes, el libro de navegación, el instrumental
y algunos efectos personales de la tripulación. Zafar
al buque de su varadura resultó imposible, por lo que
fue dinamitado, para evitar que se convirtiera en un peligro
para el intenso tráfico de la zona.
La extensísima investigación del gobierno sobre
las causas de la varadura y el destino de la tripulación
fueron completamente inconcluyentes. Pero algunas de las teorías
resultan, por lo pronto, interesantes: mientras una de ellas
hablaba de piratería, otra -un tanto más paranoide-
decía que, en un allanamiento a un local del Partido
Comunista en New York, se habían secuestrado documentos
donde se ordenaba a los activistas secuestras buques norteamericanos
y entregarlos a la Madre Patria Rusia. Así como jamás
hubo pruebas de que el “Deering” hubiera sido atacado
por piratas o por secuestradores rusos, tampoco pudo probarse
la teoría que postulaba que habría sido secuestrado
por contrabandistas de licor que operaban en las Bahamas (recordemos
que eran tiempos de ley seca) o que el conflicto entre el Capitán
Wormell, su Primer Oficial y la tripulación hubiera provocado
un motín. Sin embargo, pese a que la investigación
gubernamental mostró varias explicaciones posibles, la
desaparición de los tripulantes de este buque es una
de las historias favoritas de los amantes de lo paranormal,
quienes ven fuerzas extrañas influyendo en la navegación
de buques que, curiosamente, surcan una zona cuyo nombre habla
por sí mismo: el Triángulo de las Bermudas.
Los casos más recientes
La era de los radares de alta definición, GPS, AIS y
comunicaciones satelitales no logró, sin embargo, acabar
con las misteriosas apariciones de buques desiertos. Muchos
son abandonados tras haber sido utilizados para transportar
inmigrantes ilegales o traficar armas, narcóticos y animales
exóticos. Sin embargo, algunos casos permanecen aún
hoy en el más absoluto misterio.
El “High Aim 6”, un pesquero taiwanés, fue
encontrado en aguas territoriales australianas en Enero del
2003, un mes después de su último contacto con
su armador. Ni una señal de algún tipo de emergencia
que incitara a la tripulación a abandonarlo, cargado
de provisiones y combustible, el buque lo tenía todo.
Excepto una tripulación a bordo. Pese a las sospechas
de que podría haber sido utilizado para transportar inmigrantes
ilegales, no pudo hallarse a bordo ninguna prueba de esto. El
buque fue llevado a remolque hasta el puerto de Broome, donde
se le hizo un intenso examen forense, sin resultados. La búsqueda
en unos 13000 kms a la redonda del lugar del hallazgo no dio
con un solo sobreviviente.
El año 2006 tuvo dos casos de buques fantasma de cierto
renombre, aunque en contextos muy diferentes. El buque tanque “Jian
Seng” continúa siendo un misterio. En marzo del
2006, el buque fue avistado a la deriva por un patrullaje aéreo
cerca de Queensland, Australia. Temiendo que se tratara de una
nave de contrabandistas, el “Storm Bay”, buque de
la Aduana Australiana, fue despachado inmediatamente al lugar.
Al abordar, no sólo no encontraron tripulación,
sino que no había a bordo ningún tipo de documentación
que identificara al armador o su verdadera identidad, dado que
el nombre “Jian Seng”, a simple vista, parecía
estar pintado sobre un nombre anterior. Los faltantes evidentes
de piezas de equipo llevaron a pensar que, quizás, el
buque podría haber estado siendo remolcado para desguace
y haber perdido la línea de remolque. Sin embargo, jamás
ningún armador -ni ningún chatarrero- reclamaron
por su embarcación perdida.
El segundo caso, según se descubrió, pareciera
tener más que ver con una evasión impositiva.
El 24 de agosto del 2006, la prefectura italiana descubrió este
enorme velero llamado “Bel Amica” (una curiosa
falta de ortografía en italiano) cerca de la costa de
Cerdeña, a la deriva y sin tripulación. Al abordar
-y luego de evitarle una varadura contra las rocas de la costa-
notaron a bordo restos de comida egipcia, cartas náuticas
francesas del norte de África y una bandera de Luxemburgo.
Pero no fueron las autoridades sino la prensa los que dieron
con la identidad del propietario, un tal Fran Rouayrux, de Luxemburgo.
Su cohartada sonó poco creíble: había abandonado
el yate para volver a casa por una emergencia y planeaba regresar
a buscarlo. La mayor sospecha, aunque nunca pudiera probarse,
es que intentaba deshacerse de un artículo de lujo que
amenazaba con quitarle una pequeña fortuna en impuestos.
El catamarán “Kaz II” zarpó del Airlie
Beach, Australia, el 15 de abril del 2007. Tres días
después, un helicóptero los localizó, a
la deriva. El día 20 fueron abordados por la guardia
costera de Queensland. Ninguno de los tres tripulantes fue hallado
a bordo, pese a que se encontró una comida servida a
la mesa, una laptop encendida y la máquina en funcionamiento.
Tanto el VHF como el GPS estaban en perfecto estado de funcionamiento
y no faltaba ningún chaleco salvavidas.
Tras el análisis forense sobre los datos del GPS, se
llegó a la conclusión de que, el mismo día
de la zarpada, habían navegado hacia una zona de mal
clima. En la misma tarde, la información del GPS ya los
mostraba a la deriva. La teoría más firme es que,
en el mal clima, los tripulantes puedan haber caído al
agua por la borda. Sin embargo, encontrar todo en el interior
tan prolijo y ordenado da prácticamente por tierra con
esta versión. El hecho de que las defensas estuvieran
colocadas dio a pensar que pudiera haber habido algún
contacto con otra embarcación, aunque nunca se halló prueba
concreta al respecto. La última -y quizás menos
plausible- de las teorías, supone una varadura sobre
un banco de arena y que, al bajarse los tripulantes a empujar,
haya ocurrido una ráfaga de viento que alejara la embarcación
y los dejara varados sobre un banco de arena.
Varios días de búsqueda infructuosa hicieron que
las autoridades dieran por muertos a los tripulantes del “Kaz
II”, sin haber hallado rastro de ellos. Al igual que los
del “Mary Celeste”, los del “Deering” y
tantos otros a lo largo de los años cuyo paradero continúa
siendo un misterio.