Historia
de la Cartografía
por Darío G. Fernández - Vicedirector de la Escuela
Arg. de Navegación Deportiva - dfernandez@eand.com.ar
En el número anterior habíamos
comenzado a desgranar el tema de las proyecciones por
desarrollo, entre las que se encuentran las cónicas, las polifónicas
y las cilíndricas, siendo estas últimas las que más
nos interesan por ser la base de la proyección mercatoriana. Alguna
vez a todos nos han enseñado que la carta Mercator es aquella que
surge de proyectar todos los puntos de la esfera terrestre sobre un cilindro,
que más tarde se
desarrolla a fin de obtener una carta. Esto es válido solo con fines
didácticos pero en realidad no es correcto. Trataremos de comprender
en esta entrega el fundamento principal para la construcción de
las cartas Mercator, utilizadas por todos nosotros.Las proyecciónes
cilíndricas
La proyección cilíndrica, como dijimos anteriormente, surge
de proyectar una esfera sobre un cilindro que posteriormente se desarrolla.
La representación cilíndrica más típica es
la cilíndrica pura o cilíndrica centrográfica. En
esta última, el eje del cilindro es coincidente con el eje terrestre,
siendo dicho cilindro tangente a la Tierra en el Ecuador. El punto de vista
en este tipo de proyección se ubica en el centro mismo del globo
terráqueo, desde donde se proyectan al cilindro exterior todos los
meridianos y paralelos terrestres (Fig. 1)
Como se puede apreciar, los meridianos se ven como rectas paralelas equidistantes
entre sí, y perpendiculares al Ecuador. A su vez, los paralelos
resultan rectas paralelas al Ecuador y cuyas distancias a este último
están en relación directa con la latitud representada, siendo
dichas distancias mayores cuanto mayor sea la latitud a representar. En
el gráfico de la figura Nº 1 se ve claramente cómo ángulos
iguales (a y b) en la esfera terrestre no representan distancias iguales
sobre el cilindro (A y B).
El inconveniente que significa las diferencias entre latitudes y longitudes
en una proyección cilíndrica no es como se cree, el problema
principal por el cual dicha forma de representación no puede ser
utilizada en navegación. La mayor dificultad reside, a decir verdad,
en que dicha proyección no permite conservar los ángulos
iguales (Fig. 2). Aquí se ha proyectado el área terrestre
cuyos lados son A y B, quedando conformada en el cilindro la figura cuyos
lados son A' y B'. Como puede verse, el área proyectada se ve un
tanto deformada, haciéndose más alargada en sentido vertical.
Esto es resultado de lo visto anteriormente. Las distancias A y B en la
esfera no guardan la misma proporción que las distancias A' y B'
en el cilindro.
Por ese motivo, si se pretendiese atravesar diagonalmente el área
terrestre de la figura (zona celeste) sería necesario hacerlo cumpliendo
una derrota con un ángulo ±.
Esta derrota representada en la carta de papel (zona amarilla) correspondería
al ángulo ±'.
Si bien no se aprecia claramente en la figura, queda claro que, producto
del alargamiento de la figura proyectada, el ángulo ±' es
mayor que el ángulo ±. Las proyecciones cilíndricas
puras, si bien tienen la ventaja de que la loxodrómica queda representada
por una recta, no pueden se utilizadas en navegación por no conservar
los ángulos iguales. Esto fue resuelto por Gerard Kremer, más
conocido como Mercator.
Las proyecciones modificadas
La mercatoriana es una proyección perteneciente al grupo
de las modificadas, y es una derivada de las cilíndricas.
El célebre cartógrafo partió de la proyección
cilíndrica centrográfica y la modificó sustancialmente.
La base principal de dicha modificación se basa en que
reemplazó al único cilindro por una serie infinita
de ellos, cada uno de los cuales es tangente a lo largo de toda
la superficie terrestre.
Cada uno de los cilindros de la proyección mercatoriana,
una vez desarrollados, sólo tienen en cuenta el crecimiento
de la escala de las latitudes, mientras que la separación
de los meridianos se mantiene constante e idéntica a
la correspondiente al cilindro tangente en el Ecuador (Fig.
3)
Los triángulos ABC (considerado recto en C), CDE (considerado
recto en E) y EFG (considerado recto en G) son el resultado
de proyectar, desde el centro de la esfera, los puntos C, E
y G sobre distintos cilindros, cada uno de los cuales es tangente
a los puntos proyectados. Una vez sumados los distintos trozos
de proyección se obtendrá una carta cuya representación
gráfica es también conocida como “latitudes
aumentadas”.
La fórmula matemática que resultó sería
la base de la proyección mercatoriana y se utilizó por
primera vez en una carta publicada en Duisburgo en el año
1569.
Por ese entonces no se conocía con precisión el
radio terrestre, por lo que dicha fórmula era válida
solamente para una Tierra esférica. Por esa razón
se consideró a dicha proyección dentro del tipo
de las esféricas.
Esto traía acarreadas algunas imprecisiones, las que
fueron resueltas algunos años después, cuando
la ciencia permitió conocer con exactitud el radio terrestre
en los diferentes puntos de la Tierra. A partir de entonces
fue introducido en la fórmula original un factor de corrección,
a fin de suprimir los inconvenientes antes mencionados.
Dependiendo de la posición que ocupe el cilindro que
se circunscribe a la esfera terrestre, la proyección
resultante recibe diferentes denominaciones (Fig. 4). La mercatoriana
vista con anterioridad, en la que el cilindro es tangente en
el Ecuador, recibe el nombre de proyección mercatoriana
directa. Esta es, sin lugar a dudas, la más empleada
de todas las proyecciones.
Cuando el cilindro es tangente a cualquier otro círculo
máximo, recibe el nombre de transversa. Aquí puede
darse el caso de que la tangencia sea con un meridiano cualquiera,
proyección que llevará el nombre de mercatoriana
inversa; o bien que la tangencia sea con cualquier otro círculo
máximo. En este último caso la resultante recibirá el
nombre de proyección mercatoriana oblicua.
La proyección mercatoriana inversa es útil
cuando lo que se desea representar en una zona comprendida entre
los polos, sin abarcar demasiada extensión en longitud.
Pueden ser utilizadas también en navegaciones cercanas
a cualquiera de los polos. En estos casos (latitudes altas)
los meridianos presentarán una ligera curvatura, mientras
que los paralelos se asemejarán a círculos.
Dentro de las proyecciones modificadas, la otra proyección
muy utilizada es la azimutal equidistante, derivada de las proyecciones
gnomónicas (Fig. 5). Dentro de esta categoría
podemos encontrar las tres clases de gnomónicas vistas
con anterioridad: polar, meridiana y horizontal, dependiendo
de la posición del plano de tangencia.
La más común de todas es la carta con proyección
azimutal equidistante polar, cuya ventaja fundamental reside
en que en una sola carta puede representarse todo el globo terráqueo.
En este tipo de proyección, los meridianos serán
rectas concurrentes que convergerán en los polos, mientras
que los paralelos serán círculos concéntricos
separados, de manera tal de conservar sus distancias reales
en la Tierra. De este modo, los círculos que representan
a cada uno de los paralelos serán equidistantes entre
sí, lo que da origen a la denominación de la proyección.
La dificultad de este tipo de proyección es que sufre
grandes deformaciones en la cercanía de los polos, tanto
en ángulos como en distancia. Esta es en realidad una
proyección calculada, ya que no surge geométricamente
sino a partir de formulaciones matemáticas.
Este tipo de proyección es utilizada, por ejemplo, en
la representación de la esfera celeste que utiliza el
identificador de estrellas conocido como “Star Finder
Nº 2102”.
Propiedades de las proyecciones
Como ya hemos visto, en el pasaje de una esfera a un plano se
producen inevitablemente errores, ya que es imposible conservar
todas las propiedades geométricas de la esfera original.
Cuando hablamos de propiedades geométricas nos referimos
fundamentalmente a tres de ellas: ángulos, superficies
y distancias. De la conservación de estas tres propiedades
surge la clasificación siguiente:
• Proyecciones conformes: Se dice que una carta es “conforme” cuando
mantiene los ángulos en que se cortan dos líneas cualesquiera
sobre la superficie terrestre. Esto sólo es posible siempre y cuando
los meridianos y paralelos se corten en ángulo recto y además
la escala sea la misma en todas las direcciones, alrededor de un punto
cualquiera.
La condición de conformidad sólo puede mantenerse
en pequeñas áreas de una misma representación.
Por esa razón, la utilización del rótulo “conforme” es
a menudo erróneo en ciertos casos.
• Proyecciones equivalentes: Se dice que un mapa es equivalente cuando
la superficie graficada en el plano del papel guarda equivalencia con
la superficie terrestre representada. Como es de esperar, no es posible
mantener la equivalencia sin deformar los ángulos originales de
la esfera. Por tal motivo, si una proyección se considera equivalente,
de ningún modo puede ser conforme a la vez.
• Proyecciones equidistantes: Se denomina así a aquellas proyecciones
en las cuales se conserva la proporción en las distancias entre
la carta y su representación gráfica. Tal es el caso de
la proyección azimutal equidistante vista con anterioridad, en
la cual los paralelos de la carta eran equidistantes, respetando las distancias
entre los paralelos terrestres.
Hemos hecho en estas cuatro entregas un breve recorrido sobre
la cartografía y su historia. Hasta aquí llegamos
hoy. Hasta la próxima
dfernandez@eand.com.ar