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Sobre
la Ruta de Darwin Parte 6
Un viaje desde las Galápagos
a Italia
pasando por el Sur de América 22 de Febrero 2007 Posición:
46°18',8S - 071°33',3W. al ancla. Hora 22:40 LT.
Viento del SudsudOeste a 35 nudos. Presión 1010,23
Mb bajando, cobertura del cielo 7/8. Húmedo y frío.
Rumbo a Puerto Natales. La noche anterior habíamos
llegado antes de las 21:00 hs gracias al muy buen camino sostenido
durante todo el día a “La Poza” de Puerto
Aguirre situado en la Isla Huinca. Ya fondeados escuchamos por
radio un anuncio de “vientos aumentanto” cosa que
no era muy graciosa porque ya soplaban ráfagas de 40. Entonces,
como en mudo sincronismo, Ricardo y Marco dejaron su corto descanso
para poner el segundo que nos permitió dormir durante
unas seis horas corridas a todo el mundo, capitán y tripulación,
además, claro está de los científicos y
alumnos de la unversidad de Pádova.
Habíamos hecho combustible en Puerto Chacabuco después
de pasar por una picadora burocrática cuyas grandes empresas
deciden venderle al cliente habitual registrado y las pequeñas,
no podían vendernos el preciado líquido porque
el cliente extranjero debe venir munido de su número fiscal
para extenderle una boleta, obviamente los clientes habituales
de tales latitudes son casi exclusivamente lugareños dedicados
a la pesca y el transporte, cosa que hace prácticamente
imposible que se nos facture, menos que se nos discrimine IVA
o alguna finesa apuntada al registro contable del barco marítimo.-
Aquí quiero contarles una curiosa anécdota que
involucró a nuestro barco, representado por nuestro capitán
Filippo Mennuni y a la Armada Chilena: Fue requerida la presencia
del Cap Filippo por la Autoridad Portuaria a causa de la intención
de devolución de un dinero mal cobrado en concepto de
derechos de puerto y balizaje. Por un error de ingreso del dato
de nuestro tonelaje, -Adriática tiene 49,5- en el sistema
informático de la Armada. Desde este punto fuimos
citados, perseguidos por agua y disculpado, felicitado, confrontado,
admirados, demorados por unos pocos pesos que seguramente les
hubiera sido mucho más fácil y eficiente pasar
a las cuentas non claras por un error a gastar gasoil en un alcance
de casi 30 Millas para darnos un recibo y un vuelto en medio
del mar por parte de unos correctísimos marinos.
Imagínense que los barcos de más de 50 Ton de desplazamiento
están obligados a llevar páctico, de igual modo,
el “saludo” corroborador de identificación
entre cada barco que se cruce en el camino de otro buque es oboligatorio
y es una práctica de la que no se aleja ningún
navegante y al que se le recuerda en cada Coastal Warning que
debe identificar y denunciar a las autoridades cada vez que cruce
ruta con uno de bandera extranjera.
Natales espera unos 10 días de camino delante; son unas
singladuras de un promedio de 70 millas. Pero las condiciones
de navegación en aguas peligrosas puede desembocar en
situaciones inesperadas y para nada queridas. Los cambios
climáticos nos han obligado a refugiarnos inesperadamente
por varios días en caletas más o menos escondidas
y protegidas que no aparecían al azar sino que las ubicábamos
gracias a un concienzudo trabajo previo de estudio que hacían
Ricardo y Filippo previendo alternativas que no fueron usadas
en su gran mayoría pero de no haberlas tenido ploteadas
todas no hubiéramos encontrado el refugio justo a tiempo
cuando lo fue necesario.- Confrontando cartas y derroteros que
yo actualizaba en una tarea diaria con los incesantes avisos
a los navegantes -coastal warning- que recibíamos por
fax y por el sistema de Sail Mail que describiré más
adelante, ellos iniciában casi siempre nocturno concilio
munido de papeles llenos de mi letra en lápiz en las cartas,
referencias y pegatinas al pie de las páginas modificadas
de los Derroteros, que usaban como Cáliz de venración
u Oráculo hasta acordar (ya solo entre ellos) cuáles
eran los puntos alternativos ante una condición “non
querida”. Ésta enorme tarea de a tres, constituía
un excelente ejercicio de “navegación por libro” tal
como Ric lo describía y por más tedioso que pudiera
parecer, era enormemente placentero jugar a navegar…En
esas condiciones, la riqueza de recursos, la complejidad de paisaje
de costa, la fuerza de los vientos y de las corrientes como en
el canal Moraleda y el Pilcomayo era un permanente examen que
encarábamos con todo cuidado y dedicación.
Así se resolvieron pasos como los de la Angostura Inglesa,
Paso Kirke y otros lugares peligrosos con un sistema de
fotografía a bordo de croquis hechos por otros navegantes,
cartas publicadas a modo de compendio como nuestro conocido Atlas
del Rio de la Plata, publicado por el SHOA (Servicio de Hidrografía
y Oceanografía de la Armada Chilena) que fueron pasadas
como archivos a una notebook y luego ampliadas adecuadamente
para su mejor comprensión y lectura.
Comenzó así una etapa de navegación con
mucho frío y lluvia.
La mañana del 23 de febrero todo estaba calmo. No había
tiempo que perder; a zarpar: el temporal de la noche anterior
se presentó por pocas horas y el sol salió para
dejarnos ver un reventón de colores verdes en las laderas.
Antes del desayuno, muy temprano y con poco descanso levantamos
las dos anclas. Todos en la maniobra, Filippo al timón,
Damiano y Marco en el gomón yo en el izado de los fondeos
y estiba de cadenas y Ricardo en su puesto interno del radar. En
un instante todos los de afuera estábamos chorreando y
calados de frío. Aquí el tiempo cambia en
un abrir y cerrar de ojos. Ricardo se transformó en
los ojos de Adriática porque la lluvia era tan copiosa que
era una navegación de día a ciegas. Ahora
la velocidad del viento llegó a 46 nudos y el barco vuela
contento.-
Sin otros barcos a la vista, digo en pantalla, lo dejamos correr
con mayor rizada y trinquetilla. No podemos confiarnos:
a veces gran parte de la pantalla del radar estaba verde y no
se podía distinguir la costa en el monitor pues los chubascos
tomaban gran parte de ella. Angustiosas horas sin ver y
con un ventarrón hizo que dejáramos sólo
la trinquetilla en proa y así y todo la bestia roja pasaba
cómodamente los 10 nudos.
Aquí Ricardo tuvo mucho peso pues él había
estado anteriormente en esta zona y propuso llegar a Caleta Connor
el más riesgoso (aparentemente para nosotros) de los tres
caminos posibles. Éste pasaba por el Paso Este y
era el mejor debido al viento pero en la carta no tiene profundidades
señaladas. Nos acercaba mucho a tierra y teníamos
que dejar por estribor a la isla Middle y por babor al islote
Murdock bastante cerca.
La visibilidad aumenta a último momento y se divisó un
gris oscuro delator de la costa que nos escoltaba a cada lado
del barco mientras el radar nos decía que no teníamos
barcos por delante. Ufff!
En el interior de la Caleta CONNOR teníamos otro problema,
sondeamos 150 metros y si bien nos sobraban 146 por nuestro calado,
era medio difícil imaginar cómo fondear en semejante
abismo. Era una caleta hermosa, de aguas tranquilas, tal como
esperábamos, un refugio ideal donde había sobre
una de las orillas un pequeño monte de árboles
negruzcos donde en uno habían dejado muchos carteles los
veleros que pasaban por este lugar; nosotros hicimos lo propio
con la palabra ADRIÁTICA pintada y nuestros exploradores
padovanos organizaron una expedición para encontrar el árbol
y dejar testimonio de nuestro paso…y de yapa les sirvió para
olvidarse de las últimas horas de encierro bajo cubierta
con tanta lluvia y ventarrón.
Nada que hacer; la tarde pasa lentamente y sus horas se mojan
de una incesante lluvia hasta que el anochecer nos deja en un
negro total. Mauro, el camarógrafo de la RAI intenta
protestar por su turno en una de las computadoras para ver y
editar material del día, los estudiantes juegan cartas,
la “professoresa” Mariela y Elisa una blonda estudiante
comienzan a deleitarnos con el aroma de una pasta “alla
putanesca” y algunos que en el día no encontramos
más que tareas nos acomodamos como podemos en el interior
ya con el Webasto haciendo maravillas y relajándonos donde
podíamos.
Cabe decir que el barco con toda su dimensión puede resultar
chico cuando hay una tripulación recibiendo un número
igual a sus camas más uno; la solución para las
noches fue sencilla : Ricardo y yo nos turnábamos una
noche cada uno, uno en una de las camas del gran camarote de
popa y el otro en el diván frente a la mesa de cartas.
A medida que el hambre crecía, el barómetro bajaba.
997 HP y a esperar que pasara la gran depresión que originó el
temporal de día para luego comenzar a trepar durante la
noche. Nos fuimos a la mañana siguiente bajo la
tibieza de un sol frío y unos colores fantásticos.
REMOLINOS
Ésta angostura tiene enorme cantidad de curvas y algunas nos hacen
pasar a menos de 300 metros de las orillas, perfectamente guiados por
señales, pantallas, enfilaciones y faros perfectamente mantenidos
para dar servicio y es difícil pensar cómo pueden los buques
de gran porte maniobrar en semejante confinamiento. Pericia, conocimiento,
coraje y una gran atención a las corrientes de mareas que en sus
horarios pico llegan a los 7 nudos en las bajantes.
Estas brutales corrientes originan remolinos por su gran velocidad
y encajonamiento. Los ojos girantes de agua producidos por diferencia
de presión en sustratos irregulares son de unos 30 a 60
metros de diámetro. No se ven desde la cubierta
de un velero hasta unas pocas decenas de metros, cuando uno ya
está prácticamente bajo su influjo y son muy peligrosos
para los barcos chicos como el nuestro que aunque con sus 23
metros de eslora, tenía un Volvo de 360 Hp y todos ellos
son especialmente pocos cuando estamos cerca de las rocas y un
enorme embudo que deprime la superficie nos roza la proa llevándola
donde él quiere y nos suelta a su antojo a escasos metros
del final abrupto de un viaje.
Moraleja: siempre pasar durante la estoa si no tienes un motor
enorme, poderoso y confiable.
Seguimos sin inconvenientes por el larguísimo Canal Messier
que finalizamos unas cinco o seis horas más tarde pasando
por el cruce de la angostura del mismo, asegurándonos
antes por VHF que nadie venía de vuelta encontrada. En
la zona de los remolinos que seguía al esa angostura pasamos
manteniéndonos alejados de ellos. Eran un espectáculo
que nunca había visto y ninguno de nosotros podía
dejar de mirar.
A unas millas vimos a escasos 100 metros la pequeña capilla
de la Virgen de la Roca, que hace décadas fue construída
en una roca muy peligrosa que apenas flora del agua y está muy
cerca de la derrota obligada de todos los barcos. Es una
emotiva visión: todo son rocas peladas, gastadas por el
agua y en medio de todo emerge la estatua de una virgen para
proteger la vida de los marinos.
A las 19:00 hs fondeamos en otro lugar de ensueño: Puerto
Edén.
Puerto Edén
Al norte de la isla Welliington está este pueblo con un
nombre tan pocas veces merecido. Enclavado a una 220 millas
al norte de Puerto Natales, fue creado el puerto en 1969 y tiene
una población de unas 300 personas.
Construido sobre terrenos turbosos y rocosos y bajo un régimen
pluvial apabullante (4 a 5000 mm al año) tienen un vínculo
casi único con los productos del mar.
Aislados casi completamente de la actividad económica
y comercialización con otras regiones, éste asentamiento
humano es una etnia única representada por 5 familias
descendientes de los kawaskar que fueron habitantes oriundos
del sur del Golfo de Penas y los restantes son “Chilotes” descendientes
de la etnia Mapuche-Hiliche arribados en sucesivas olas migratorias.
Actualmente la única ruta de acceso es la vía marítima
y con comunicación por radio cuando las condiciones climáticas
lo permiten.-
La curiosidad de este alucinante pueblecito es que todo él
se extiende a lo largo de la costa en una única hilera
de casas unida por una vereda de madera conectando así todas
las casas.-
Después de encontrar uno de los lugares más aislados
y hermosos que conocimos en nuestro viaje ponemos proa a
Puerto Natales. Allí nos vemos.
Fernando Zerbo
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