Timoneando fino
La técnica de timoneo más empleada es aquella que se basa en la información suministrada por los alcahuetes ubicados en el borde de ataque de la vela.
Generalmente se instalan tres pares de ellos en las partes altas, medias y bajas. Algunos prefieren más de un par en cada ubicación pero lo cierto es que esos sensores actúan permanentemente sin requerir de cuidados especiales y el único detalle para su instalación es hacerlo de forma tal que no interfieran con las costuras de la vela, lugar propicio para sufrir enganches y cesar en su función indicadora.
De los tres pares (mínimo recomendado), alto, medio y bajo, el que guía al timonel es el del medio. El alto refleja el comportamiento de un canal muy corto de recorrido del viento, el bajo está muy influenciado por el rozamiento del aire en la superficie del agua y los torbellinos producidos por la alzada del casco y obra muerta. Los del medio del gratil son los que dan una información más fidedigna de lo que acontece con los filetes de viento que recorren el corredor entre vela de proa y vela mayor.
Es necesario que el timonel se siente en el lugar apropiado para tenerlos dentro de su campo visual. Tampoco es recomendable que viva prendidos de ellos. Los instrumentos de velocidad de barco, intensidad de viento, rumbo, características de la ola aproximando y posición de los otros barcos también merecen su atención.   
Usando el peso propio
Antes de aplicar cualquier presión al prolongador, la caña o la rueda piense si el desplazamiento del peso de la tripulación no puede tener algún beneficio sobre el resultado que se pretende. Si el barco es chico comparado con su propio peso puede ser que sacando más cuerpo afuera el barco escore memos y disminuya la tendencia a orzar; que contra-escore y aparezca una tendencia a derivar y de esa forma prescindir de la aplicación de cierto ángulo de pala del timón que siempre tendrá una componente de resistencia o frenado de la embarcación. Contrariamente, escorando el barco a sotavento, nacerá una tendencia a orzar.
Minimice la acción de derivar
Navegando en ceñida es bueno contar con un timón ardiente para tener más sensación en la caña debido a una permanente producción de sustentación en la pala del timón. Pero, lanzado en un reach o una popa, la posición del timón fuera de la vía crea resistencia y torbellinos y eso significa ir más lento. Lo correcto es trimar las velas para liberar al timón de esfuerzos y llevarlo lo más cerca posible del centro con pequeñas aplicaciones. El barco debería ser llevado exclusivamente por las velas y marcharía en línea recta.
Vientos francos - Coloque el casco bajo el aparejo
Cuando navegue en vientos fuertes y/o condiciones de mar gruesa, la mejor forma de estar en completo control del barco y desarrollando máxima velocidad es poniendo el casco debajo del aparejo y las velas. Si el barco escora a sotavento, derive para poner el casco debajo del palo. Si el casco escora a barlovento, orce. La idea es mantener el palo derecho de modo que el pie del palo quede debajo del tope.
Es como el juego de mantener una vara recta montada sobre la yema del índice y moviéndose para mantenerla vertical. Si acaso lleva una vela asimétrica, apunte el barco a la mitad de la base del asimétrico. El uso del timón en estas circunstancias estará ligado a acomodar el barco sobre la ola para lograr la situación de planeo.
Siempre use las velas para modificar el rumbo
Usando las velas se logra la reacción deseada sin aplicación de pala del timón. Meter timón es aplicar un poco de freno. Cuando pretenda orzar, cace la mayor al tiempo que fila un poquito el foque; cuando pretenda derivar file la mayor y cace el foque, esto es especialmente cierto en vientos fuertes cuando el desplazamiento de la tripulación es poco efectivo o la aplicación de timón produce mucha resistencia (la cual es proporcional al cuadrado de la velocidad). Si alguna vez, yendo con malas, trató de derivar para pasar por la popa de un barco con buenas, vio qué poco responde el timón para cumplir solito el cometido!!! El ajuste de las velas tiene una tremenda importancia en la dirección en que el barco navega.

Técnicas de timoneo en ceñida
Navegando en ceñida es difícil mantener el barco en la “canaleta” todo el tiempo. ¿A qué llamamos “la canaleta”? Es el estrecho margen existente entre llevarlo pinchado con máximo acercamiento al viento en condiciones de mar calmo o chato y con una pizca de velocidad y potencia aunque sacrificando ángulo de orzada. La canaleta se regula para la condición media y es más ancha cuanto más fuerte o arrachado es el viento y más empinada la ola.
Esa canaleta se regula con tensión de escota y de driza de vela de proa y con la posición del patín de retorno de genoa (o vela de proa). Sería algo así como el rango de operación del perfil del Venturi que queda armado entre las dos velas (proa y mayor). Incluye cierto retorcimiento y tiene en cuenta la posición y profundidad de la bolsa. 
Si esa canaleta es muy estrecha, cualquier distracción del timonel, variación en la dirección y/o intensidad de viento, ola que pasa o golpea el casco sacará el barco de esa situación y costará volver a ponerlo en la posición deseada.
Si la canaleta es amplia el rango de error, propio o inducido, es mayor y el timoneo es más fácil y productivo. Obteniendo el mayor provecho del aparejo requiere de una buena comunicación entre el trimer de mayor y el de vela de proa. El primero colocará la mayor en la posición adecuada para las condiciones reinantes y el trimer de vela de proa hará lo propio teniendo en cuenta el extrados (cara de sotavento) de la mayor.
Para el trimer de mayor encontrar el punto justo es tarea difícil que requiere de permanentes ajustes hasta lograr el equilibrio para la condición media. No muy cazada porque entrará en perdida en cuanto se aleje de su ángulo ideal; no muy filada porque irá rápido pero no tendrá habilidad de punteo. La posición es el justo medio que permite desarrollar potencia y orzar ganando barlovento.
El batten superior paralelo a la botavara es un buen punto de partida. Déjelo caer un poco a sotavento con poca brisa, y apuntando a barlovento con más viento y agua chata.
Cuando el viento es arrachado resulta imposible establecer las velas y pretender que trabajen bien en toda condición. Si están demasiado bolsudas el barco resultará lento y escorando en las rachas; si están demasiado planas resultará trabajoso acomodarlas para el recalmón. La mejor alternativa es ponerlas para la condición media y acomodarlas (filando escotas y achatando el paño) cuando entra la racha y rápidamente estará adaptado a la nueva condición al tiempo que acelera. Es preferible errar hacia el lado de la condición media, o la calma, antes que tener las velas muy chatas.
Por último
Nunca clave las escotas. El viento está cambiando constantemente y si realmente quiere moverse rápido es necesario que haga permanentes ajustes para acomodar la arboladura y las velas a las condiciones de viento y ola. Por supuesto cuando está muy ventoso es posible que el timonel requiera de asistencia para llevar la mayor, pero la escota en la mano será la mejor forma de sentir como se prende el barco y muerde hacia barlovento.

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Gaby Medei
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