Inodoros marinos
Breve manual para entender un idioma universal
Los uruguayos le llaman “water”, los americanos “head” (que hace juego con head-ache que es dolor de cabeza), los ingleses le dicen “loo” que aparentemente surge de cuando en Francia los desechos que la gente depositaba en baldes eran volcados por la ventana al grito de “guardez l'eau” (cuidado con el agua) y los ingleses luego fueron deformando en “gardyloo”
Otros los llaman “toilette” que suena más fino…
Acá les decimos inodoro, pero todos los navegantes tenemos en común el mismo 'problema” de cómo elegir, utilizar, mantener precisamente “inodoros” a estos equipos tan necesarios como problemáticos de a bordo…
Los sanitarios de a bordo realmente pueden ser un “dolor de cabeza” especialmente cuando son utilizados por invitados no náuticos acostumbrados a apretar un botón para evacuar el inodoro, por no decir “tirar la cadena” expresión arcaica, si las hay. Se encuentran en el barco con manijas, palancas, botones de colores y hasta displays digitales con jeroglíficos quizás poco amigables que “no” les indican como hacer para vaciar lo que allí depositaron y, tratando de evitar pasar el papelón de llamar al capitán para que los ayude, hacen un desastre que requiere que uno se pase un par de horas desarmando tan preciado artefacto para destaparlo y no tener que dejarlo una semana generando olores imposibles de describir y de remover de los ambientes. Esto sin considerar, además, que el susodicho invitado probablemente decline futuras invitaciones con amplia variedad de excusas.
¿Qué o cuántos tipos o modelos de inodoros marinos hay?
Para empezar a entender cómo viene la mano tenemos que hacer una primera gran diferenciación entre lo que sería la parte estética (la taza del inodoro) y lo que podríamos llamar el mecanismo. Estos dos ítems son básicamente independientes entre si e intercambiables o componibles para lograr un inodoro con las características más adecuadas para nuestra embarcación.
Sin entrar en detalles, también hay una gran división entre los inodoros provenientes de países asiáticos y los que son, por lo menos, ensamblados en USA o Europa, cumpliendo con estándares de calidad de cierta envergadura, como los del ABYC o los registros, etc. Si bien muchos se parecen “de lejos” no son similares en cuanto a la usabilidad, durabilidad y otras habilidades.
Modelos de inodoros según estilos, formas y/o tamaños
Los inodoros náuticos o marinos pueden tener formas que van desde los llamados compactos, que son los más pequeños, con una tacita circular de aproximadamente 30 o 32 centímetros de diámetro, que para todo varón de más de 10 o 12 años casi no permite hacer “números 1 y 2” al mismo tiempo… O es uno u otro… pero de amplia difusión en el mercado ya que son los más económicos y realmente los únicos que tienen cabida en embarcaciones de reducida eslora.
A estos los siguen los de tipo ovalado, que tienen anchos similares, pero hacen lugar para acomodar ciertas partes íntimas más lógicamente.
Estos inodoros poseen mecanismos, tanto manuales como eléctricos a la vista y debajo de las tazas oficiando además de base para el sistema.
A continuación pasaremos a los “toilettes” con tazas de porcelana enterizas, llamados también “tipo domiciliario” en los que la taza tiene una “pollerita” que llega hasta el piso y esconde los mecanismos que quedan totalmente fuera de la vista. Estas tazas normalmente están disponibles en dos alturas diferentes: una que permite montarlos directamente en el piso del baño (como en una casa) y otra más baja que permite utilizarlos cuando en el baño hay un escalón para sortear el casco, que se hace más angosto principalmente en las zonas de proa.
Estos sanitarios son realmente más lindos a la vista, siendo algunos realmente modernos y estéticamente muy agradables, pero requieren de mayor espacio para montarlos por lo que normalmente se los encuentra en las embarcaciones de mayor eslora y en los baños principales.
Y los mecanismos, ¿cómo se diferencian?
En este rubro también hay gran variedad de opciones disponibles para todos los tamaños (y bolsillos…)
Los más simples son los mecanismos manuales, donde el aparato dispone de una bomba con una manija o una palanca que debe ser bombeada varias veces para remover el contenido y luego limpiar la taza con bastante agua.
Los modelos de marca, además de funcionar suavemente, ser ergonómicos (cómodos de utilizar) y ser eficientes en su operación, disponen de algunos detalles extra que colaboran en su función, como por ejemplo una válvula esclusa interna que se activa girando la manija y permite cerrar la posible entrada de agua por la manguera de descarga cuando el barco escora en navegación y el inodoro puede llegar a quedar bajo el nivel de la flotación (escorada). En caso de no contar con esta ventaja, uno debe cerrar la esclusa de entrada en el casco, que seguramente no está fácilmente accesible, para no correr el riesgo de encontrar en el peor momento de una rosca de aquellas que la sentina está llena de agua y del “water” brota el agua como si de una fuente se tratara.
Pasando a los sistemas eléctricos, la variedad también es interesante.
Los más básicos, pero probablemente los más difundidos, incluyen en la base del inodoro una combinación de bomba de agua y maceradora todo en una sola pieza, que tritura los residuos mientras les agrega una importante cantidad de agua de río formando una mezcla bastante asquerosa, pero apta para ser enviada a través de las mangueras hacia el río nuevamente a fin de que se degrade y diluya entre las aguas “color marrón” de nuestro estuario.
Estos inodoros, si bien son los más conocidos y los más económicos, cumplen con su función de remover lo que los organismos humanos desechan luego de asimilar los nutrientes, pero con grandes contras, probablemente no del todo apreciadas por los “marinos de alta mar” que sobreviven a base de ron y valentía, pero sí alejan rápidamente a sus esposas (quizás por eso estén tan difundidos…) y/o también a sus novias, amigovias u otras (quizás por eso sean, muchas otras veces reemplazados por modelos más sofisticados…).
Las mujeres son seres mucho más sensibles a los olores y sensaciones desagradables que a veces se producen en los barcos y especialmente en los baños de estos y saben que no hay perfume, desodorante o aromatizante que los disimule a su olfato privilegiado. Por esto es que los fabricantes de sanitarios marinos han desarrollado otras opciones y mecanismos que por su funcionamiento eliminan los dos inconvenientes más desagradables de los inodoros eléctricos standard para uso marino, el “macerado a la vista” de los depósitos dentro de la taza y el mal olor residual.
¿Cómo son entonces los diferentes tipos de mecanismos más sofisticados disponibles para los inodoros marinos?
Los sistemas de vacío son los que se utilizan en los barcos de mayor envergadura por su funcionamiento prácticamente sin fallas y practicidad de uso en general para los invitados. Son los mismos que utilizan los aviones de línea, con la única diferencia de que en los aviones el vacío se produce por la altura de vuelo y en los barcos hay que instalar una bomba que genera el vacío necesario para que el sistema funcione.
Los sistemas más sencillos cuentan con un pedal para activarlos, que a primera vista está en una posición incómoda para pisarlo sentado en el “trono”. Cuando uno razona que al activar el sistema el vacío acumulado “chupa” lo que haya en la taza y lo expulsa a 6 mts/seg por la manguera, se da cuenta que la idea de que uno tenga que pararse para pisarlo tiene su fundamento lógico como protección personal (por lo menos para los usuarios masculinos…) En los modelos de alta gama, que disponen de un comando electrónico, cuando se aprieta el botón, la válvula con forma de esfera en el fondo de la taza se abre controlada por una computadora que regula los tiempo exactos de apertura y cierre para una perfecta evacuación del sistema.
Los sistemas de vacío para las embarcaciones nacen debido a la enfatización de las leyes en contra de la deposición de residuos en aguas costeras e interiores, especialmente en USA, donde ya prácticamente no se pueden descargar los inodoros directamente al mar a menos de 2/3 millas de la costa o en ríos y lagos interiores, sino que es obligatoria la utilización de holding tanks para contener los residuos hasta descargarlos mar afuera o en una estación de bombeado habilitada para tal fin.
Los inodoros de vacío utilizan sólo 1/2 litro de agua en cada ciclo, para lubricar los componentes en vez de 11 a 15 litros como usan los inodoros eléctricos standard que deben “empujar” los residuos con el agua hasta vaciar las mangueras de descarga. Siendo esta cantidad proporcional además al tiempo que la persona mantiene apretado el botón.
Este tiempo arbitrario y aleatorio es sumamente tirano ya que si es mucho, gasta demasiada agua, llenando el tanque da aguas negras rápidamente y si es poco, no alcanza a eliminar todos los residuos de las mangueras, lo que termina resultando en malos olores.
¿Cómo es eso de gastar demasiada agua?
¿No tenemos todo el río disponible?
Antes de seguir con los mecanismos de los inodoros, podemos dedicar un párrafo a este tema que es de suma importancia.
Uno de los recursos obligatorios para evitar malos olores en los baños de a bordo, es la utilización de agua potable.
El agua de río se descompone y da mal olor. Punto. Sumado a esto, cuando uno está amarrado o fondeado cerca de otros barcos el problema es todavía mayor. Sólo imagínese estar en Carmelo, usar el inodoro y “tirar la cadena” justo después de que su vecino acaba de hacer lo mismo. Si su sistema toma el agua del río, podría estar trayendo a su inodoro los “regalitos” que acaba de depositar su vecino de amarra…
Volviendo a repetir, para ser categórico: para eliminar una de las principales fuentes de mal olor, los inodoros de a bordo debieran utilizar agua potable.
Volviendo hacia atrás unos párrafos, recordemos que el otro inconveniente desagradable era el del macerado in-situ de los residuos dentro de la taza misma, resultando en algo bastante “asquerosito”
Los sistemas de vacío eliminan ambos inconvenientes.
Utilizan agua potable sin problemas ya que gastan poca y no maceran sino que destruyen los residuos al salir despedidos a altísima velocidad a través de un orificio debajo de la taza que se reduce considerablemente produciendo un efecto tipo venturi que pulveriza los residuos.
Esto además tiene la gran ventaja que lo que sea que un invitado tire por la taza, si pasa por este embudo después pasa por todo el sistema sin posibilidad de taparlo, o sea que si existe la posibilidad de tener una obstrucción, esta será indefectiblemente en un lugar fácil de acceder y sin necesidad de desarmar nada.
La única contra de estos sistema de vacío, es que son costosos, lo que los limita a embarcaciones de 50 o 60 pies para arriba. El siguiente “escalón” en sistemas para inodoros marinos el lo que Sealand, una de la marcas más prestigiosas llama Master Flush. Es una línea de inodoros de lujo, con tazas de porcelana tipo domiciliario de estilo muy moderno, que incorporan un sistema macerador de nueva tecnología donde la reducción de los residuos se realiza debajo o detrás de la taza y no a la vista, además de requerir una limitada cantidad de agua para el proceso. Esto permitiría utilizarlos con agua potable sin grandes inconvenientes.
Por ultimo (en orden pero no en prestaciones) se encuentran los sistema llamados Quiet-Flush II o Dual Deluxe-Flush que incorporan lo mejor de cada sistema en un conjunto que, quizás, reúne las mejores características para el modo de uso vernáculo (sin querer ser onomatopéyico).
Estos mecanismos cuentan con un sistema macerador separado del sistema de provisión de agua e incorporan un panel de control que permite regular la cantidad de agua justa y necesaria independientemente del macerado.
A su vez pueden utilizarse normalmente con agua potable, pero en casos especiales, donde el consumo de agua podría ser una preocupación, pueden ser utilizados directamente con agua de río, a criterio del capitán, quien puede activar un llave selectora que hace que al apretar el botón una bomba de agua independiente tome agua de río para el ciclo de descarga del sistema en vez de consumir agua potable de los tanques de a bordo.
En este caso, lo único que se necesita es, al volver a puerto y antes de desembarcar, volver el switch a su posición anterior y realizar un ciclo de lavado con agua potable para dejar los inodoros en condiciones impecables.
Estos sistemas tienen una ventaja adicional ya que por su diseño son súper silenciosos.
No hace falta decir más en este sentido ya que cualquier nauta que se haya despertado a media noche, en medio de un silencio total, con el ruido de un inodoro eléctrico apreciará esta cualidad en toda su dimensión.
Este resumen sólo intenta mostrar que existe una gran variedad de opciones de inodoros marinos, tanto en estilos como en funcionamiento, lo que permite que asesorándose un poco, uno pueda encontrar el que más se adapta a sus necesidades, tamaño de embarcación y presupuesto.
Por Pablo Villar