Fuego a bordo

El fuego es el peor enemigo en un barco y la situación más peligrosa que nos puede ocurrir. Dependiendo del tipo de construcción (del barco) y de la causa que lo haya originado deberemos tratarlo con la misma urgencia, pero de diferentes maneras.
Sabemos por nuestra experiencia y nos dicen las compañías aseguradoras que no hay muchos, pero en aproximadamente la mitad de los casos la pérdida de la embarcación es total.
La mayoría de los incendios ocurre en puerto, ¿por qué? Simplemente porque es donde pasan los barcos de nuestras marinas la mayor parte del tiempo.  Esto lo veremos como una situación afortunada porque disminuye el riesgo de vidas en general, pero también tiene un costado grave en lo cuantificable del daño: las llamas harán arder los barcos que estén cerca como hemos visto en algunos varaderos y amarraderos rioplatenses y en todo el mundo y los daños así generados son inmensamente mayores en lo material.
La mayor parte de los incendios ocurre por causas eléctricas y casi siempre por instalaciones de prolongadores y enchufes múltiples que no están pensados para soportar la potencia de los aparatos que se le van a conectar.

“En 3 minutos calentamos el ambiente…!!”
¿Quién no se acuerda de esa publicidad?
Deberíamos tener mucho cuidado con los “caloventores”, que son realmente convectores de calor y otras estufas eléctricas que comúnmente vemos a bordo cuando estamos amarrados en puerto, pues estos sencillos y amigables artefactos consumen como mínimo 2 Kw y eso es bastante potencia. ¿Quieren hacer la prueba en su casa? Pues bien, tomen dos “caloventores” y conéctenlos a un prolongador que irá a la misma base de enchufes o sea con un toma a la pared.  Verán cómo pasados pocos minutos el cable de la extensión empieza a calentarse! Si las conexiones no son buenas por alguna posible oxidación de alguno de los tomas o de los enchufes (algo común con las líneas eléctricas que guardamos a bordo en los pañoles que no siempre se ventilan lo suficiente)  entonces el peligro será mucho mayor. Desgraciadamente, muchos propietarios y encargados de cuidar barco, con el propósito de secar o bajar la humedad de interiores o de hacer fraguar algunos trabajos  que requieren de condiciones más secas y templadas, tienen la osadía de dejar funcionando enchufado durante demasiado tiempo, a veces más de una semana cuando se van a sus casas.  Está prohibido su uso sin vigilancia y además es realmente peligroso.

En situaciones alejadas de la costa
Navegando, también es el origen eléctrico el más común como responsable de la primera llama.
Las baterías tienen mucha energía almacenada y una chispa o cortocircuito, producto de dos cualesquiera cables que se toquen o una pieza metálica caída en un lugar inapropiado, son suficientes para producir un sobreamperaje brutal capaz de provocar el fuego. Tenga presente que a 12 V los cables tienen que ser lo bastante gruesos (o muy gruesos) cuando el aparato consuma mucha potencia. Es el caso del motor de arranque del/los motor/es  principal del barco o del molinete eléctrico del fondeo que pueden llegar a consumir 2000 Watios.  A igualdad de potencia (dos mil Watios) cuanto más baja sea la tensión (12 Voltios del barco frente a 220 Voltios de los enchufes) más gordos deberían ser los cables.  Por esto: un aparato de 2000 watts a 220 voltios tendrá un cable normal mientras que a 12 voltios el cable deberá ser tan gordo como su dedo meñique; si se pone un cable de menor grosor, éste se calentará cada vez más y provocará un incendio por exceso de calor. Es peligroso sustituir un fusible por otro de mayor amperaje o peor aún sustituirlo por algo inapropiado como un tramo de cable eléctrico o un pedazo de papel de aluminio como hemos visto en ocasiones cuando a falta de reemplazos adecuados echamos mano al gauchito interior pero olvidar vigilarlo en navegación sería un error y omitir sustituirlo una vez en puerto sería aún más grave.  Si hay algún problema con el circuito eléctrico este “fusible ad hoc” no actuará, lo que nos asegura un posible incendio eléctrico.
Es importante evitar los múltiples de enchufes mal dimensionados igual que los empalmes mal hechos, sueltos o mal aislados, aún más dentro de una caja o detrás de un panel.
Si está por instalar un nuevo aparato de moderado o alto consumo hágalo con cables ignífugos.   Si su barco es antiguo verifique que las baterías tengan interruptores de corte por cada positivo de batería -esto es de rápido acceso- y bastará uno para el negativo del banco.
Los efectos son devastadores incluso en los barcos metálicos que solemos ver como más “a salvo” del incendio eléctrico.  Aunque los cascos metálicos no ardan los de aluminio, cuya temperatura de fusión es mucho más baja que la del acero, pueden llegar a fundirse.
El aluminio fundirá (dependiendo de la aleación) a unos 500°C perfectamente alcanzables durante un incendio.
Si el casco fuera de resina y fibras, al arder el poliester desprenderá gases muy tóxicos  sin deteriorarse la estructura mientras está ardiendo.

Etapas de un incendio
a) Etapa Incipiente: todavía no hay llama, la temperatura es baja y hay poco humo, se generan gran cantidad de partículas de combustión invisibles.
b) Etapa Latente: aumento de la cantidad de partículas que se hacen visibles en forma de humo.
c) Etapa de Llama: se ha alcanzado el punto de ignición y comienzan las llamas aumentando el calor y disminuyendo el humo.
d) Etapa de Calor: gran cantidad de llamas, calor, humo y gases tóxicos.

Los extintores
Existen cinco tipos de fuegos, comenzando por los llamados de tipo “A” llamado fuego sólido como por ejemplo el de la madera ardiendo, el de tipo “B” cuando es un líquido en combustión el que arde, de tipo “C” cuando es un gas el que arde como el propano, el tipo “D” es el de los metales ligeros que arden como el aluminio y de tipo “E”, incendio de aparatos eléctricos bajo corriente.
Para cada tipo de fuego existe un extintor adecuado, aunque hay extintores que vale usarlos para varios tipos de fuegos a la vez.
Los fuegos sólidos se apagarán mejor por enfriamiento y por eso nos conviene tener a mano un extintor  de agua, de espuma acuosa o de polvo y CO2. Para fuegos de tipo “B” como los que causan los combustibles o pinturas ardiendo podemos utilizar los que corresponden al tipo “A” y también los que son a base de gases inertes cuyo principio es la sofocación evitando así la llegada del oxígeno a la combustión.  Por supuesto está que lo primero que haremos es buscar el modo de cerrar la llave de paso de la gasolina.
Los fuegos de tipo “C” de gases ardiendo, pueden ser apagados únicamente por sofocación, por lo que debemos aplicar los productos de extintores de gases inertes o con productos inhibidores de la combustión.
Los de tipo “D” se apagan evitando la reacción en cadena con extintores especiales.  Con los de tipo “E” jamás debemos utilizar los que son a base de agua ni ningún fluido conductor de la electricidad como la espuma porque lo único que haríamos sería avivarlo, así que debemos usar de polvo seco o gas inerte como únicas dos opciones.
Los extintores deben estar fijados en un lugar visible y a mano de quién lo requiera usar.
Los utilizaremos sosteniéndolos en forma vertical y enfocándolos desde uno o dos metros de la base de las llamas y debemos tener en cuenta que una vez que los disparemos tendremos entre 5 a 10 segundos hasta quedar completamente vacíos. Lo que nos exige apuntar a nuestro foco antes de abrir a la descarga.
Los hay de presión permanente como los que llevan un manómetro en la parte superior indicando la presión dentro de la botella o los de una carga de CO2 que debemos percutir antes de utilizarlos quitando el seguro y apretando a fondo la palanca.
Éstos son los más seguros y no se disparan solos accidentalmente como a veces ha ocurrido con los de carga de presión permanente. En cuanto a su capacidad, encontramos en nuestro mercado de uno, dos, seis o más kilos.  Igualmente tenga presente que siempre conviene llevar al menos dos de los pequeños que al ser más ligeros son más fáciles de manipular y llegar rápidamente al foco del fuego en lugares pequeños, como en el hueco del compartimento del motor.
En otros mercados vemos un  pequeño tapón que está pensado para embocar la manguera o boquilla del matafuegos sin tener que abrir peligrosamente la tapa del motor. SERÍA BUENO ADOPTARLO, NO?
           
Uso del extintor
1- Utilice el tipo adecuado al tipo de incendio producido.
2- Tire de la abrazadera y quite el pasador de seguridad
3- Dirija la manga y la boquilla hacia la base del fuego, inclínese hacia el frente para aminorar la base del calor y los gases que están en la zona más alta.
4- Acérquese por barlovento y con el viento por detrás suyo y nunca le de la espalda al fuego.
5- Vaya avanzando lentamente manteniendo la manguera apuntada hacia la base del incendio haciendo un barrido de izquierda a derecha.
6- Vacíe totalmente el extintor.
Respecto del combustible, debemos saber que el uso del gasoil es más seguro que el de la nafta porque es más pesado o sea, que a la misma temperatura las naftas generan muchos más vapores inflamables y su punto de inflamación es mucho más bajo que los vapores del gasoil.
Una causa típica se debe a los gases inflamables almacenados en el compartimiento de un motor dentro-fuera que lleve mucho tiempo sin ser utilizado ni ventilado.  Si la admisión de combustible pierde alguna gota, la acumulación no se produce ostensiblemente pues en el verano el calor la evaporará sin advertir la mojadura pero con una gran acumulación de gases combustibles hemos preparado justo una trampa explosiva: por eso antes de meter la llave de contacto y pretender arrancar es prudente ventilar los motores y de paso airear el interior del barco.  Es una estupidez almacenar la lata de aceite en el compartimiento del motor, o llevar productos de limpieza inflamables, trapos o pinturas en dicha zona porque estos empapados en aceites o en sus gases son verdaderas antorchas que esperan para ser encendidas cuando las condiciones lo permitan.  Si los paneles de insonorización no son de espuma ignífuga reemplácelos inmediatamente; haga el esfuerzo económico y no demore la sustitución; si esto no fuera posible, es preferible navegar algunos días con algo de barullo.
Respecto del gas de la cocina , sobre todo si su embarcación es antigua, revise la manguera que lleva el gas desde la garrafa pues puede estar seca si es de goma y presentar rajaduras en algún pliegue o simplemente en lo inmediato cerca de las abrazaderas.  Emplace siempre la/s garrafas en lugares bien ventilados y directamente fuera del habitáculo interno.  Podemos llevar una llave antes de la cocina y cerrarla después de usar las hornallas y siempre deberemos cerrar el robinete de la garrafa al desembarcar.
Acabaremos con el fuego si: suprimimos cualquiera de estos cuatro elementos del mismo.
1) Combustible 2) Oxígeno 3) Calor 4) Reacción en cadena
Si tenemos oportunidad de enfriar las zonas aledañas mantendremos el fuego a raya más tiempo y le evitaremos avanzar porque el fuego no encontrará el calor suficiente como para expandirse.
Retirar el combustible en barco es tarea imposible en un barco por lo que debemos pensar en quitarle el oxígeno o bajar la temperatura.  He visto mantas anti-calóricas en emplazamientos que rodean las cocinas en barcos deportivos y profesionales.  Una buena costumbre igual que los extintores.

Consejos
a) No acumular trapos ni estopas mojados en aceites, grasas o gasolinas.
b) Cuide la instalación eléctrica para evitar cortocircuitos ni utilice equipos con cables pelados o defectuosos.
c) Desconecte todo equipo eléctrico que no esté usando regularmente.
d) Evite el sobrecalentamiento de las conexiones eléctricas.
e) Si tiene que almacenar líquidos inflamables, hágalo en envases preparados para ello y en cantidades suficientes e indispensables.
f) Mantenga cargados y listos los extintores.
g) Ventile bien todos los compartimentos donde puede acumularse gases inflamables.
h) Revise la instalación de gas de la cocina.

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